Porque estoy feliz, porque estoy triste, porque me da fuerzas, porque me encanta decirle piropos, porque me he enamorado, porque porque porque. Esos son sólo algunos de los por qués que muchos jóvenes dan para rezar el Rosario en un pequeño vídeo que desde hace mucho circula por Youtube, que he colgado al final de la entrada, y que podemos encontrarlo en http://www.belomasanfilms.com/
Por qué no nos damos un momento para ver este vídeo hermoso? En él muchos jóvenes nos cuentan muchas razones por las cuales rezan el rosario, esa hermosa oración dejada por la Santísima Virgen María al mismo Santo Domingo de Guzmán, que muchas veces nos ha reconfortado y acercado con sincero cariño al amor maternal de la Madre, en los momentos más duros y en las alegrías más sinceras.
En mi vida pocas cosa han tenido tanta fineza de parte de Dios, como la que paso a contar. Hace 2 años, la persona a la que más quería, pasaba por un momento muy difícil, su vida y seguridad corrían un verdadero y manifiesto peligro. El dolor que me tocó acompañar, nunca lo había sentido en tal dimensión. Nunca como en ese momento mi corazón y mi fortaleza fueron probados al punto de casi doblegarme. No había espacio donde pudiese recostar la cabeza, día tras día mi vida se convirtió en una ofrenda de amor y de dolor.
Se me ocurrió escribir una pequeña carta pidiendo la gracia especial de que esta delicada y penosa situación llegara a su término, dirigiéndola a la Virgen de Fátima. Mi hermano visitaría Europa en unos días, peregrinaría por Italia, Francia, España y Portugal. Una de las tantas paradas era Fátima. No sé por qué mi corazón intuyó que debía ser en Fátima. No lo sé, jamás le tuve devoción a Fátima, sabía bien la historia, pero tenías otras devociones, sin embargo en ese momento tenía la certeza incomensurable que así debía de ser.
Ingenuamente, desconociendo que era imposible, le pedí a mi hermano que dejara la carta en la Cuevita de las apariciones, al pie de la Virgen, mi hermano accedió sin saber lo que llevaba, cargó mi plegaria, mi alma y mi corazón en un pequeño sobre donde se encerraba toda mi pena. El resto de la historia es increíble. Mi hermano, fue el único peregrino que logró pasar la interminable vía que conduce a la cueva donde se apareció la Virgen a los tres pastorcitos en Fátima.
Él mismo no puede explicarme hasta ahora cómo lo hizo, pues nadie puede pasar hasta la cueva. Lo hizo encima de rodillas rezando en todo momento el rosario, absorto hasta el punto de no darse cuenta que sus rodillas sangraban del esfuerzo, dejando atrás a los peregrinos que fueron con él, pareció olvidar todo y seguir adelante.
Sólo lo despertó de su concentración un sacerdote portugués de la Hermandad que custodia Fátima, que lo levantó le dijo algo en portugués que mi hermano no entendió, y le ofreció un privilegio maravilloso: ver la pequeña imagen de la Virgen de Fátima y cargarla en la procesión junto con la Hermanos. Mi hermano lloró virilmente. No podía creer lo que le sucedía. Sus lágrimas de alegría y agradecimiento se agolparon en sus mejillas. Dejó la pequeña carta a los pies de la Virgen, donde no se podía llegar, él pudo llegar, donde no se podía pedir, él pudo pedir, sin saber hasta hoy cómo pudo arrodillarse y luego cargar en procesión a la Virgen de Fátima.
Y bueno sabrán que el episodio tristísimo que originó mi carta, acabó dos días después que la plegaria se dejara a los pies de la Madre. He tenido que cumplir muchas promesas con alegría después de este maravilloso suceso, pero nunca olvidaré este detalle tan hermoso, donde Nuestra Madre tuvo la fineza de demostrarnos cuánto nos amaba. Gracias, mil veces gracias, con eso intento, como los jóvenes, responder el por qué yo rezo el Rosario.
domingo, 18 de mayo de 2008
sábado, 10 de mayo de 2008
¿Seguiremos creciendo?

Soy arequipeño. Viajé a Lima la semana pasada para recibir un curso maratónico de economía y periodismo. Fuimos 20 personas de Arequipa, Puno, Cuzco y Piura, quienes nos internamos en los sencillamente enrevesados vericuetos de la economía peruana. Escuché al siempre muy serio Ministro Carranza, y a muchos expertos, que nos regalaron una clase de esperanza económica si cabe la contradicción filosófica, una lobotomía liberal me fue irrigada por los más conservadores latidos de mi corazón, compartirnos cifras e ilusiones que no llegan al común de los mortales, esperanzas que no llegan a los oídos de los que más sufren, ironías y paradojas de un Perú olvidado que es azuzado por bandas de saqueadores y embusteros ideológicos, con un look atávico a lo Hugo Chávez o Fidel Castro.
Esta especie de fiesta bolivariana, donde se han juntado los Caracas Boys and Girls, de Argentina, Bolivia, Venezuela, Ecuador y Cuba, es una bomba de tiempo y no van a bailar tango ni milonga. Señores Argentina no va a aguantar más de un mes, la manipulación de los precios es bochornosa y resultaría ingenuo no poder divisar su próxima crisis, Bolivia es un horno a presión que sigue frenéticamente nacionalizando con estulticia, jugando con la pobreza de su gente, Venezuela es un ejemplo patético de cómo una nación con mucho dinero puede ser verdaderamente pobre y miserable, tiene idea el señor Chávez de qué es lo que dijo Marx de Bolívar?. Y es paradójico porque supuestamente se trata de una revolución para los más pobres, que está haciendo más pobres a los pobres.
Aquí en Perú podemos discutir muchas cosas en cuestión de reformas sociales. Pero el modelo económico está funcionando. Quienes tengan la desfachatez crónica y la miopía ideológica de no verlo, mienten. Y le mienten al más pobre, al campesino de Huancavelica o a la madre soltera de Ayaviri. El tema de la redistribución de la riqueza no funciona por la inoperancia y la ineptitud del Estado, por la ausencia de infraestructura, por la precariedad de la educación peruana que quiere seguir conquistada por Patria Roja y finalmente por las pretensiones nacionalistas absurdas de personajillos envalentonados por la chequera de un mono con metralleta.
Esto no requiere un debate muy profundo, son cifras, contra las cifras uno puede ser estúpido o ciego, pero no indiferente. Las cifras no se debaten. Los predicadores y actores de la reforma no han sabido comunicar sus logros, ése es su pecado, los medios no han sabido poner titulares y les va de madre, prefieren a una vedette embarazada o un político violador, la esperanza no vende. Lo peor de todo es que podemos madar todo al diablo. Tafur comentaba que el suicida no se mata cuando se encuentra más deprimido sino cuando comienza a recuperarse. Ojalá que el Perú no se suicide, ojalá hayamos aprendido de nuestros vecinos, ojalá no matemos a la gallina de los huevos de oro y nos veamos forzados a empezar de nuevo.
Small things with great love
Hace unos días venía caminando a casa. Y hacía mucho tiempo que no sentía una nostalgia tan fuerte, como aquella que le depara al navegante en cubierta cuando anda por meses en altamar, nostalgia de esos enamoramientos que pasaron por mi vida. No fueron 637 como Florentino Ariza. Fueron mucho, muchísimos menos.
Y como quiera que la nostalgia es un sentimiento peligroso, pues linda con la tristeza, decidí hablar con el Señor, de inmediato. Plantearle esta especie de queja sin razón, sentarme a negociar con Él, descubrirle este pequeño y gigante vacío. Y camino a casa lo inundé de preguntas y reclamos. Cuando hube terminado este show melodramático, el Buen Señor, después de 20 segundos de un silencio sepulcral, respondió con un detalle insignificante, que me dibujó estrellas en las paredes de mi habitación.
Una amiga que desde hace ya buen tiempo se ha convertido en la horma de mi zapatos me timbró al celular. Sonreí quebrando la comisura derecha de mis labios. Miré un cachito al cielo, y sonreí con mayor ironía. Con ella nunca se sabe lo que pasará se parece a esa canción de Milanés cantada por Silvio: suele ser violenta y tierna, rompe todos mis esquemas, no me pide nada a cambio de lo que da. Aunque si un pecado tiene es ser roña y vanidosa.
Yo la quiero sin ambición ni vanidad, con paciencia, su amistad es algo que he aprendido a guardar sin ufanarme. La esperaría sin miedo en las fauces del can Cervero. Es mi mejor amiga y yo sé bien que también soy yo el suyo. El asunto es que la llamé. Y el resto es algo que siempre nos ocurre, un golpe de 2 horas de conversación, que deben terminar porque si no podríamos malograr relojes y detener el tiempo.
Al rezar comprendí que las cosas más hermosas, uno las encuentra sin buscarlas para uno, sirviendo al otro, escuchando, poniendo nuestro pecho para evitar su herida. Que no existe mérito en hacer muchas cosas por los demás, sino cuánto amor le pongamos a lo que hacemos por ellos. Por la noche al ver la TV, un documental de la Madre Teresa me sorprendió, quise llamarla porque sé que le hubiera encantado verlo, pero ya era bien de noche y no quise despertarla, luego le comenté y casi me asesina por no llamarla, cuánto la conozco. No es cuántas cosas hagamos ni cuán grande sea lo que hacemos, sino con cuánto amor lo hacemos. decía la pequeña religiosa. Claro que sí Madre Teresa.
Dejo el vídeo para quien quiera verlo.
Y como quiera que la nostalgia es un sentimiento peligroso, pues linda con la tristeza, decidí hablar con el Señor, de inmediato. Plantearle esta especie de queja sin razón, sentarme a negociar con Él, descubrirle este pequeño y gigante vacío. Y camino a casa lo inundé de preguntas y reclamos. Cuando hube terminado este show melodramático, el Buen Señor, después de 20 segundos de un silencio sepulcral, respondió con un detalle insignificante, que me dibujó estrellas en las paredes de mi habitación.
Una amiga que desde hace ya buen tiempo se ha convertido en la horma de mi zapatos me timbró al celular. Sonreí quebrando la comisura derecha de mis labios. Miré un cachito al cielo, y sonreí con mayor ironía. Con ella nunca se sabe lo que pasará se parece a esa canción de Milanés cantada por Silvio: suele ser violenta y tierna, rompe todos mis esquemas, no me pide nada a cambio de lo que da. Aunque si un pecado tiene es ser roña y vanidosa.
Yo la quiero sin ambición ni vanidad, con paciencia, su amistad es algo que he aprendido a guardar sin ufanarme. La esperaría sin miedo en las fauces del can Cervero. Es mi mejor amiga y yo sé bien que también soy yo el suyo. El asunto es que la llamé. Y el resto es algo que siempre nos ocurre, un golpe de 2 horas de conversación, que deben terminar porque si no podríamos malograr relojes y detener el tiempo.
Al rezar comprendí que las cosas más hermosas, uno las encuentra sin buscarlas para uno, sirviendo al otro, escuchando, poniendo nuestro pecho para evitar su herida. Que no existe mérito en hacer muchas cosas por los demás, sino cuánto amor le pongamos a lo que hacemos por ellos. Por la noche al ver la TV, un documental de la Madre Teresa me sorprendió, quise llamarla porque sé que le hubiera encantado verlo, pero ya era bien de noche y no quise despertarla, luego le comenté y casi me asesina por no llamarla, cuánto la conozco. No es cuántas cosas hagamos ni cuán grande sea lo que hacemos, sino con cuánto amor lo hacemos. decía la pequeña religiosa. Claro que sí Madre Teresa.
Dejo el vídeo para quien quiera verlo.