jueves, 27 de marzo de 2008

En busca del silencio perdido


Acabo de participar de un retiro espiritual en Semana Santa. Qué difícil me fue por meses encontrar un espacio de silencio y meditación. No soy un monje cartujo. Aunque confieso que en un mundo tan ruidoso y aturdido, a veces me asaltan deseos de serlo. Soy un joven que estudio y trabajo, prefiero pasar los fines de semana con mis amigos, hacer bicicleta de montaña, jugar tenis, o quizá fútbol. Dirijo una institución cultural, y escribo con cierta frecuencia.

Usualmente no tengo espacio para el silencio prolongado. A veces deseo detener el mundo, su tráfago ensordecedor, pero no puedo. Hago un esfuerzo cotidiano por vivir el silencio, pero no es suficiente. Los estudios, el trabajo, las fiestas, los amigos, las chicas; me he dado cuenta que son pocas las instancias que tengo para detener el mundo y hurgar dentro de mis fueros más íntimos, en los vericuetos más profundos de mi corazón. No existe excusa que pueda elaborar. Ni el miedo, ni la rutina, ni las responsabilidades, ni los viajes, ni la familia, son óbice para olvidarme del silencio que necesito. En busca de ese silencio fui de retiro. No fui defraudado. Me he repatriado.

Recientemente, con sorpresa, descubrí que los monasterios de Europa, se han visto congestionados por solicitudes de turistas de todo el mundo, que ofrecen pagar fuertes sumas de dinero, con el fin de reposar calmadamente unos días o meses, entre las abadías silentes de los monjes benedictinos o cistercienses. Este turismo vivencial, te permite compartir el silencio y varios momentos de la vida sencilla y ardua de los monjes, en especial las hermosas oraciones comunitarias, los preciosos cantos gregorianos y la solemne Santa Misa. Pagan por una celda humilde donde no existe internet, comida sobria y sobre todo, silencio, silencio que es paz profunda del hombre que busca encontrarse porque se siente extraviado. Si gustas, un monje puede conversar contigo una vez por día, respondiendo a tus inquietudes generadas ante esta experiencia inusual. Lo asombroso es que muchos hombres no eligen Paris, ni Venecia, eligen una abadía silente en medio del campo, huyendo del ruido y la desesperanza que los aturden.

Es también una sorpresa para nosotros, que el documental “El gran silencio” del cineasta Philip Gröning, sobre la vida de los monjes cartujos de Grenoble, en Francia; haya batido ostentosamente en taquilla, durante las semanas de su estreno en Francia y Alemania, a Harry Potter que se exhibía en paralelo. Es una grata sorpresa que un documental, que narra la vida sencilla de la orden monástica más austera y exigente de la Iglesia, haya tenido tal éxito. El documental, no tiene una banda sonora, sólo le acompañan los melodiosos cantos gregorianos de los monjes, no tiene diálogos, sólo las oraciones silenciosas y armónicas de los cartujos, son tres horas logradas de casi ciento sesenta filmadas por Gröning, que durante meses vivió como novicio cartujo, consiguiendo el permiso para filmar casi veinte años después de su solicitud inicial, con una pequeña cámara, sin asistentes, ni iluminación artificial. Cómo explicar este éxito tan portentoso sin entender las ansias de paz que busca el hombre moderno.

Recientemente los monjes cistercienses de la Abadía de la Cruz Sagrada, ubicada a 15 kilómetros de Viena, firmaron un contrato sin precedente alguno con la productora inglesa Universal Music, para gravar un albúm de Cantos Gregorianos. Su vida austera se hizo conocida a través de vídeos colgados en el voraz Youtube, que enlazaban el canto con imágenes de su vida cotidiana. Su álbum será distribuido mundialmente a fines de año. Quienes hayamos tenido el privilegio de escuchar el canto gregoriano, sabemos de su poderoso influjo al silencio y la meditación, sabemos que sus melodías nos conducen con facilidad a la oración. Entendemos este suceso, como otro de los numerosos ejemplos de búsqueda de paz y silencio que el hombre experimenta.

“Habla cuando quieras, pero quiere cuando debas”. Cuántas veces hemos descubierto que nuestras palabras son fútiles, nuestras risas disforzadas, nuestra conversación frívola, nuestras bromas estúpidas. El silencio es una verdadera pedagogía de la vida auténtica. Es quizá por eso que los hombres lo buscamos cada vez con mayor afán en medio de televisión, revistas, propagandas y pop stars. Desde el silencio brotan las más profundas ansias de felicidad y encuentro. He descubierto que mi vida entera debe ser reflejo de la paz que habita en mi corazón. Sin el silencio de palabra y de acción nuestro caminar puede ser rutinario, nuestra voz muda, nuestras palabras huecas, nuestros gritos inentendibles, nuestro amor infecundo, nuestra vida, infeliz.

lunes, 24 de marzo de 2008

Feliz Pascua!


¡Feliz Pascua! No importa el credo, ni la fe que confesemos, no importa si hemos decidido vivir solidariamente o por el contrario gastarnos en el egoísmo y la codicia, hoy no importa cuánto mal o cuánto daño hayamos hecho o sufrido. No importa si eres negro, judío o musulmán. No cuenta si eres exitoso, fracasado o mediocre. No importa si estás solo o acompañado, alegre o triste. No importa si estás postrado en tu cama enfermo o un ser querido te ha abandonado, si tienes a tu familia o la has perdido. Hoy, sobre el horizonte, un hermoso sol se ha levantado para no ponerse jamás, un sol fulguroso para todos sin excpeción, cómo ocultar esta verdad a los ojos de quienes la han olvidado o han cerrado su corazón, cómo ocultar la certeza de que la muerte no es más que otro viaje que ancla en otro puerto seguro de aquí 50, 60 o 70 años a lo mucho, cómo no decir que todo gozo aquí es promisorio, todo tesoro polvo, toda codicia insuficiente, todo afán enano. Todo guarda silencio ante un sepulcro vacío, una sábana gravada y una vida ganada.

lunes, 17 de marzo de 2008

VIA CRUCIS. Semana Santa 2008

Inicia la Semana Mayor, la Semana Santa, no tenemos mucho que decir que el Magisterio no haya dicho ya, sólo compartiremos un fragmento de unos escritos y unos óleos que hicimos para un Via Crucis , y acompañamos en silencio los misterios, pues hoy el Señor Jesús vuelve a caminar al Calvario y queremos acompañarlo para poder juntos celebrar la Pascua.

(c) Óleos: Rodrigo Banda Lazarte
(c) Estaciones: Gonzalo Banda Lazarte.

VIA CRUCIS

Preludio
Cristo invitado a morir


… como hubiese amado
a los suyos que vivían
en el mundo, los amó
hasta el extremo. Jn 13, 1b.


Getsemaní es soledad esta noche.
Soledad del mismo Dios,
Hoy más hombre que nunca,
Dios, el Cristo, es invitado a morir,
A dejarse morir en polvo maravillado,

En esta noche tristísima
Todo pesar será colgado de un madero,
Todo dolor será causa de gozo y escándalo,
Porque hoy muere la muerte eternamente.

Nadie puede velar esta noche contigo,
La inmensurable grandeza de tu humanidad
Te deja solo camino al Calvario,
Mientras el gallo canta y el maligno se ensaña,
Cuando todo es rubor de tristeza y amargura,
Cuando gravas nuestros huesos en la eternidad.

II
Necio abraza la Cruz


Fuera de la Cruz no hay otra
escalera por donde subir al Cielo
Santa Rosa de Lima




Abrazas la Cruz
En el extremo de la necedad,
Tus brazos se hacen madera dócil,
Se tuercen como espinas en un brocal,
Conociendo su íntimo latido,
El carpintero humilde
Viene a morir en madera.

Besas el madero, necio,
Estampas ese beso que es caricia.
Hay que morir amando este madero
Para abrir el Cielo,
Y hacerse cruz
Y crucificado para tentar la eternidad.

En esta mañana roja,
No hay Cruz más hermosa
Que este viejo madero,
Que hurgas y palpas carpintero.
La Cruz, tormento y deshonra del canalla,
Tornará esta tarde,
En extremo de hombría
Y medida de amor.

IV
Jesús se encuentra con su madre


Y a ti una espada
te atravesará el alma
Lc. 2, 35



Madre sales al encuentro del Hijo.
Pero esta tarde
No hay abrazo nazareno
Sólo te aguarda un pobre madero.

Quisieras devolverlo a Belén,
Al cálido cobijo de un borrico y un buey,
Pero el tormento lo sabes cierto,
Esta vid debe triturarse.

Tu caricia es jirón
De un amor que se duele,
La espada anclada por el anciano
Se lleva con silencio en esta de vigilia,
Te mueres con el Señor para vivir
Eres la única antorcha
Que ha visto la roca estallar.

V
El Cirineo ayuda a Jesús


El que quiera venir conmigo
Que se niegue a sí mismo.
Que cargue su cruz y me siga
.



- ¡Carga tu Cruz solo malhechor!

La rechacé por impía,
Pero el esternón se me hundió en la entraña,
Y tu pupila atravesó mi débil corteza,
No hay lugar donde me oculte de tu inocencia,
Donde huya de esta Cruz que me conforta,
Y así fue que abracé tu tormento Señor.

Te acompaño en la gravedad de tus pasos,
Cargo tu Cruz, y no queda en mí
Ni músculo, ni hueso,
Ni lágrima, ni respiro,
Que no quiera seguirte hasta el Gólgota.

Una tarde bastó para arrebatarme,
El temor de mi ropaje viejo,
Una tarde bastó para encontrarte
Para saber que era mi cruz la que llevaste
Y mi vida la que ganaste.


VI
La Verónica


Señor no me escondas tu rostro
Sal 26, 8-9



He buscado tu rostro
En el fragor de noches oscuras,
He buscado tus pupilas
En el crepúsculo de tardes grises.
Y no te encontré Señor.

Pero hoy gravas tu rostro
En mi humilde tela.
En este pañuelo se encierra
El misterio de Dios hecho Hombre,
El inefable amor del Padre,
El dolor del Hijo que se entrega.

Verónica, el rostro de Dios
Es el rostro del verdadero hombre
Que limpia el corazón en la espera,
Y guarda el fulgor del nuevo amanecer.

XI
Jesús es crucificado



Llegado al Gólgota
No tiene ya rostro humano,
El carpintero ha contemplado su leño,
En silencio confunde sus huesos con el madero.

Los clavos perforan la montaña,
Hienden con el peso oscuro de su filoso abismo
El tiempo del atardecer prematuro,
Tornando el día en noche
Y el castigo en desvelo.

Carpintero ahora yaces en este madero,
Y no hay escalera que alcance su estatura
Para subir y velar contigo en las alturas.

XII
Jesús muere en la Cruz



Como el grano de trigo del surco
Como la vid triturada
Como el pan del horno
Como el cordero manso,
Muere el Señor.

Muere y las tinieblas celebran su victoria,
Es la hora de nona, es la hora oscura,
Cuando el hombre presiente su nimiedad,
Su verdadera insignificancia,
La orfandad de un tiempo estéril
Cuando no hay consuelo posible,
Sólo espanto y turbación,
Porque Dios se ha dejado morir,
Estás solo, con la soledad más inmensa del orbe,
La vida, nuestra vida ha sido pagada,
A precio cruento de muerte.


XIV
Jesús es puesto en el sepulcro



Carpintero pobre,
Encuentras tu tumba en la piedra del rico,
Las mujeres te colocan con discreto afán,
Te dejan esta tarde para velar contigo,
Envuelto con dulzura en el manto blanco
Donde tu divinidad y el Calvario se han gravado.

La sepultura no es más que un soplo tímido,
Donde el Hijo reposa en los brazos del Padre,
Porque hoy abre el Cielo con Su sacrificio,
Visitando a los justos en su tumba,
Derrotando al Caído con su sangre,

El Via Cruxis ha terminado,
La canción de la Vida ha comenzado.

No nos vamos a callar.



La batalla por la vida ha empezado en Perú. Quienes decíamos que tardaría más, nos equivocamos, tuvimos la ingenuidad de dormirnos en nuestros laureles y esperar el ataque. El ataque llegó. Y fue rastrero, ambiguo, tímido y mentiroso, como lo es siempre todo ataque que proviene de la mentira y la ignorancia supina de los politicastros funcionarios estatales comprados por fondos internacionales.

Canallas. Son canallas, estultos y mentirosos. No vamos a callarnos más. No estamos discutiendo un tema de fe señores. Es estrictamente un tema jurídico el que vamos a defender, y mienten quienes quieren llevarlo por otra vereda. Son canallas quienes quieren promover el asesinato de aquellos seres humanos que la Constitución Política del Perú y los tratados internacionales sobre derechos humanos defienden. Son canallas, quienes entre gallos y media noche quieren llevarnos a aprobar el aborto.

La estrategia es la misma estrategia fría y soterrada, seguida en todos los países de Latinoamérica, tratar de modificar la interpretación de la Constitución mediante resoluciones ejecutivas, aprobando protocolos para los casos en los que el aborto no tiene condena penal. En este caso el aborto terapéutico. Comenzó en Arequipa cuando hace unas semanas se aprobó un falaz protocolo del aborto terapéutico, redactado en Lima, impuesto por ONGs financiadas con presupuestos extranjeros millonarios, que permitía el aborto por un amplio número de causales que ponían en peligro la vida de la madre, que podrían incluir una depresión psicológica o una insuficiencia renal. Es decir señores, si una madre tenía un cuadro depresivo podría haber visitado un hospital público y haberse hecho un aborto pagado por nuestros impuestos y los de todos los peruanos.

Nos avergüenza la actitud timorata y simplona asumida por el Decano del Colegio de Abogados de Arequipa, Hugo Salas Ortiz. Nos avergüenza su ignorancia supina, su impronta facha de filósofo chicha del derecho, y su discurso postmoderno endeble y pilatesco. Una especie de Voltaire de tecno-cumbia nos ha visitado. Nos avergüenza que se confiese católico, y tenga sangre en la cara de decirlo. Aquí hay que notificarle algo al señor Salas, aparte de su desconocimiento de la Constitución, hay que decirle que si continúa su apoyo a las causas de aborto, recibirá delivery una pena de derecho eclesiástico que la Iglesia Católica, depara para todos quienes promueven o ejecuten un aborto. Recibirá una excomunión latae sentenciae, y no se moleste le llegará a su domicilio. Consulte con su confesor Dr. Salas, y por favor no vuelva a cometer tamaña ignorancia nuevamente, confiésese que ya viene semana santa. Qué difícil es ser coherente hoy por hoy, qué difícil, más fácil es que Alan García pase por el orificio de una aguja.

Hace unos días tuvimos una reunión informal con Monseñor Javier del Río, Arzobispo de Arequipa. Como siempre fuimos recibidos paternalmente. Nuestro amigo Monseñor Javier ha ganado el primer round, y ha noqueado con un gancho de izquierda a lo Muhamed Alí, el protocolo no ha pasado, los abortistas han sufrido una derrota escandalosa y avergonzante, el Presidente de la Región, el ateo más católico del mundo, el siempre simpático Dr. Guillén Benavides ha hecho retroceder el protocolo y Arequipa está contenta.

Así que a callar a los cuervos y hacer sonar las comparsas. Pues en Arequipa defendemos la esperanza, la vida y la voz de los que no tienen voz, la alegría de quienes aún no pueden expresarla, los sueños de quienes no son capaces aún de realizarlos. Sin embargo ya hemos preparado nuestra trinchera, hay chaque de tripas, rocoto relleno, buen humor y sentido común.

Pero parafrasiemos a Aragorn en la última batalla del Señor de los Anillos: “Llegará un día en que el coraje de los hombres fallará, en que traicionaremos a nuestros amigos y se romperán los lazos de nuestra comunidad; ¡pero no será este dia! ¡una hora de lobos y escudos rotos cuando la edad de los hombres caiga; pero no será este dia! ¡En este dia lucharemos, por todo aquello que amamos de esta bella tierra¡” Así es no será este día, hoy vamos a dar frente y ser sagaces, pues no hay causa más hermosa que dar la vida por amor a quienes son los más indefensos.

domingo, 9 de marzo de 2008

Mujer si quieres tú conmigo hablar. Día de la mujer



Ayer un amigo, de esos a los que no se les escapa ni una, me dijo entusiasmado frotándose las manos, “hoy es el día de la mujer, debo felicitar a todos mis mercados objetivos”. Siempre me he reído del curioso sobrenombre que depara mi amigo para sus posibles futuras conquistas. Pero eso no viene al caso. Inmediatamente me puse a pensar cómo así no existe un día del hombre, en honor a nosotros los esforzados hijos de Adán, se me ocurrió repentinamente promover una cruzada internacional en favor de conseguir un reconocimiento oficial de la ONU por nuestro día. Pronto desperté de mi insensatez y me dije: se lo tienen bien merecido. En Desde el Horizonte queremos hacer un alto en todas nuestras publicaciones banales, tomar aire y gritar con todas nuestras fuerzas: ¡feliz día a todas nuestras queridas mujeres! Que no suene feo. Feliz día a las mamás, futuras suegras y ex suegras, amigas y ex amigas, ex enamoradas y futuras novias, compañeras de baile, profesoras de jardín y colegio, doctoras, dentistas, enfermeras, psicólogas que tan bien tratan siempre nuestras congojas, a todas aquellas hijas de Eva que algún día han pasado y pasarán por nuestra vida, sea para embellecerla con sus delicadas maneras o para hacernos sufrir como soldado palestino, sea para llevarse nuestro corazón al triángulo de las Bermudas o para guardarlo en un cofre como un pequeño tesoro donde se guardan todas sus esperanzas, a todas ellas queremos decirles ¡feliz día!

Mi abuela solía decir que las mujeres son felices a pesar de los hombres, yo le he creído siempre. Mi abuela era una mujer que no se venía con medias tintas. Yo siempre he admirado a las mujeres fuertes y de temple, qué hubiese sido de Napoleón sin Josefina o de Julio César sin Cleopatra, o finalmente de mi abuelo sin mi abuela. Nada o bien poquito. Una mujer de temple y carácter es casi una especie en extinción hoy por hoy, en medio de una cultura sentimentalona y debilucha. Y no es un tema de edad o de familias. La Virgen María para muchos exégetas tuvo 14 años cuando un ángel le propuso una menudita tarea: ser la madre de Dios. Y María no se vino con rodeos. Claro que sí. El resto es historia conocida.

Una mujer de temple es un raro hallazgo, pero si hay algo que es muy común entre las señoritas, eso es una mujer intuitiva. La intuición es el jeroglífico más pertinente que debemos descifrar para entenderlas. A quién no le ha sucedido que su mamá haya descubierto sus travesuras más avezadas con tan sólo una mirada, dejándonos con el rostro avergonzado y la honra en los suelos, a quién no le ha sucedido que su enamorada, con esa sutileza tan gélida te diga: ¿gordo qué te pasa?, mientras uno siente que todas las entrañas se le vuelcan sobre la boca y trata de entender cómo diablos se dio cuenta de tu problema si conservaste con estoicismo tu seriedad y normalidad. No hay lógica aparente que demuestre cómo llegaron a la conclusión, y por más que te rompas la cabeza intentando descubrirlo, fracasarás, porque lo más hermoso es que no existe explicación, lo saben porque deben saberlo.

Pero si crees que la intuición es lo único indescifrable de su Caja de Pandora, está muy equivocado. Su conversación grupal es toda una conducta social digna de una tesis doctoral para un psicólogo. A qué hombre no le ha pasado cuando ha estado en una reunión sólo con mujeres. Uno se sienta, corajudo, con su whisky on the rocks, como un tarzán moderno, dice mí ser hombre y mí ser fuerte, comienza a observar a las 10 o quizá 20 mujeres que lo rodean, hablando todas simultáneamente, en una complicada sinfonía de voces chillonas, eres un cristiano arrojado al circo romano, todo un mártir de la comprensión del carácter femenino. Dices para ti, que quizá estén hablando en sánscrito o en arameo, mientras notas que la velocidad del diálogo aumenta exponencialmente, se multiplica por 2, 3, 100, y eso cuando crees que eso es lo más sorprendente, que ya no hay más asombro, debes reparar en otro dato, están hablando de distintos temas, distintas personas, distintas fiestas y distintos hombres, las ideas saltan de oído a oído, y las voces se alternan en un caos ordenado, y de pronto hay risas o llanto desordenados. Y tú sigues ahí, sin haber entendido nada, con los ojos desorbitados. De pronto una de las susodichas te conversa y te dice: no vas a decir nada de todo lo que hemos dicho de ti? Y tú debes protegerte con la palabra dorada y blindada: “interesante”.

Pero no es la intuición lo más incomprensible. Siempre me ha llamado la atención la aparente irracionalidad de muchas de las decisiones de mis amigas. Vengo a explicarme con un ejemplo. Después de contarme historias de sus amores contrariados, de sus sufrimientos ineludibles por culpa de un novio atormentador y rastrero, burlón y posesivo, embaucador y palabrero, un híbrido de Osama Bin Laden y Abimael Guzmán, y tras llorar a lágrima pelada por una hora, decididas a darlo todo por terminado, a cerrar esa especie de cárcel que han asumido, y a consumarlo todo con una palabra artera: “terminamos”. Yo las escucho con ingenuidad, casi nunca pronuncio una palabra, y son ellas mismas quienes toman la decisión insalvable, pues siempre quiero evitarme problemas.

Lo sorprendente es que me llaman dos días después con un tono avergonzado y pueril y me dicen: vas a matarme, hemos vuelto. Yo ya no me sorprendo. Pienso para mí: no que era un pérfido patán, un caníbal atroz y pendenciero?, y obtengo una respuesta donde no existe racionalidad posible: sí que lo es, pero es tan lindo y me adora. Hago plop y continúo haciéndome el que no entendió nada, y digo: bueno vamos pues lúchala, da todo lo que puedas. Tres semanas, o quizá un año después la conversación inicial puede repetirse y ya te causa risa.

Me he preguntado por qué ocurre eso. Son tantas veces que lo he escuchado y no pude entenderlo sino hasta hace poco. Una amiga que ahora está en la universidad, tras un episodio dantesco me dijo aterrorizada, lo hago porque me siento segura, sé que no es lo que en lo hondo de mi corazón quisiera, pero vamos, qué voy a hacer sin él, no podría ni cruzar la calle, sólo a su lado me siento segura. No cuestiono el cariño. Pero qué oscuro y enrevesado razonamiento lleva a tal incongruente conclusión. Ninguno y es que a veces no buscan razones, ellas quieren sentirse escuchadas, acogidas, quieren sentir que el mundo puede ser mejor mañana y que todo puede borrarse con un abrazo, que todo puede arreglarse con una sonrisa que se tumbe torreones infranqueables de desesperanza. Lo triste es que no pasa así. Pero esto tiene algo bueno, son capaces de soportar dolor de una manera inmensurable. Mi admiración por la manera en cómo son capaces de afrontar tantos problemas en los que nosotros salimos despavoridos como bebes de cuna, mi admiración y gratitud por todo lo que han hecho por mí.

Pero vamos a lo más peculiar y bonito. La sencillez. No existe chica más linda que la chica sencilla. La chica que detesta las poses impostadas y las sofisticaciones vanidosas. Esas chicas a las que puedes verles las pupilas gigantes y brillantes, encendidas por la alegría de vivir. En eso tengo que confesar que mi ex enamorada me mataba. Era una maestra gigante de la sencillez, siempre tenia la manera más hermosa de ser feliz con los pequeños detalles. Vivía ajena al mundo de las marcas y los clichés, a las conversaciones banales y las preocupaciones frívolas, y eso era lo más lindo de su sonrisa y sus pupilas. Nunca tuvo un reproche simplón, nunca una sonrisa desencajada o forzada, donde fuera dejaba girasoles desparramados. Sé que siempre será lo más lindo de ella, mucho de eso se ha quedado en mí y le agradezco de corazón por ello pues como le decía siempre eso se guarda en el horizonte.

Y si hemos hablado de los detalles, metámonos al tema. Cómo nos atraen sus detalles, sus maneras de hacer especial los momentos más tensos y también los más cotidianos, sus sonrisas y sus miradas diáfanas, sus cartas escritas a mano y sus tacitas pintadas con total cuidado con una frase que sólo ambos entienden. Cómo nos encanta que nos encaren y nos eleven hacia fronteras donde nunca hemos reposado. Por ejemplo hace unos meses conocí a una amiga. A la distancia parecía una chica tímida y avergonzada, con unos ojos muy lindos pero nada más. Ya de cerca me embistió con una broma que mostraba su inteligencia y su desfachatez, me atacó sin aviso, yo que tan seguro me creo de mí mismo, parecía un pobre ternero que soportaba los agravios más hermosos que hayan podido hacerme en toda mi vida, insistí en responder sus ataques con hidalguía, pero ella no cedía terreno y vulneró mis defensas y en una conversación de 20 minutos habíamos desplegado todo nuestro armamento y una sonrisa tímida se nos dibujó en la cara como si nos conociéramos toda una vida.

El aparente conflicto continuó por semanas y semanas, inventamos lugares inexistentes, comidas repugnantes, situaciones imposibles, incluso un apelativo común muy bonito, el reloj se nos pasaba volando, y nuestro teléfono se congestionaba al punto de dolerme las manos y desear el insomnio, una palabra lejana bastaba para saber cómo estábamos, no nos importaba mucho el porvenir, era maravilloso conversar hoy, y descubrir el horizonte de una amistad inquebrantable, sin tener ningún interés oculto ni hablar de afectos que malograran el momento, sin jamás pronunciar un quejido o un desencanto, sólo descubrí lo que Jack Nicholson dijo en una película: me haces desear ser un mejor hombre.

A ella le estoy muy agradecido porque es un pequeño rayito de sol que me mostró con toda su desfachatez y su torpeza, que si bien a veces queremos prescindir de ellas, la experiencia nos enseña que no podemos vivir sin ellas, a todas ellas queremos decirles gracias porque nos hacen más linda la vida, porque a pesar de los pesares y los malos humores, siempre tenemos una excusa para poder decirles que las queremos mucho. Y que canten esa canción de Bebe que tanto les gusta cuando están dolidas: hoy vas a descubrir que el mundo es sólo para ti, que nadie puede hacerte daño... hoy vas a hacer reír porque tus ojos se han cansado de ser llanto...hoy vas a ser la mujer que te dé la gana de ser, hoy te vas a querer como nadie te ha sabido querer, hoy vas a mirar pa lante que pa atrás ya te dolió bastante.... hoy vas a descubrir que el mundo es sólo para ti…Claro que sí el mundo es sólo para ellas, ya lo decía Víctor Hugo en su verso: el hombre está donde termina la tierra, la mujer donde comienza el cielo. Gracias totales.