jueves, 7 de agosto de 2008

No busco novia, busco amar


Busco novia, es quizá el blog más leído del Perú, y lo es por un truco sencillo: toca el tema más apetecible para el afecto de todo mortal: el enamoramiento (o su etapa precedente: coqueteo, flirteo o más comúnmente llamado afán o tira y jale). Lo hace casi con irreverencia infantil o pueril, su autor, el poeta Renato Cisneros, a pesar de ya estar grandecito, narra cotidianamente chascos amorosos que verdaderamente resultan penosos si se los ve con ojos sensatos.

No existe casi ningún universitario que no haya expresado su admiración por los post de Renato. Escribe bien. Sus experiencias de sexo libertino, llamadas a media noche apasionadas, mensajes de texto candentes, rupturas grandilocuentes y lloronas, llaman fuertemente la atención, pero sólo por el morbo de lo patético, por el gusto al fracaso amoroso que es común a todos los que han sufrido o sufren una desventura amorosa ingenua.

Es feeling. Sólo eso. No hay mayor profundidad en su relato, es epidérmico, ligero, light, cero compromiso, full levedad, y quizá por eso su éxito. Porque en tiempos donde nos hemos inventado todo a medida: religión, profesión, deporte; nos regodeamos con historias amorosas donde el amor se hace a medida.

Hay para todos lo gustos. Yo me he permitido una clasificación personal de las aventuras del blog. Está el amor small: una aventurilla light de una noche que termina casi siempre sin compromisos indeseables que malogren el momento, un ligero choque y fuga; el amor medium, que incluye unas palabras dulces que son siempre palabras y cuyos arreglos semánticos terminan transados en una habitación oscura por unas cuántas noches; no nos olvidemos del amor large, este amor sí es la muerte, es una relación profundamente liberal marcada por encuentros furtivos shakespeareanos de medianoche, no se está enamorado sino que se parece estar enamorado, al amanecer se habrá dejado olvidado todo junto con la honra y el compromiso.

Finalmente, con párrafo aparte, no por ser importante sino por ser el más patético, está el amor XL, éste es un amor lamentable, formalísimo a los ojos del mundo, donde los padres conocen y felicitan la relación muy diplomáticamente, los amigos la celebran con frases clichés "pero qué bien que les va", pero penosamente la relación se va destruyendo por dentro como carcomida por termitas, mientras lo único que une a los amantes es el miedo a la soledad, cruel despiadado y fantasmagórico, o más terrible quizá la unión se mantiene, por el aferro despiadado de lo sexual que terminan utilizando a las personas como mercadería barata.

Siempre que leo estas anécdotas me acuerdo del Quijote. El Quijote, se enamoró de una pobre mujer, libertina y herida, llamada Aldonza, cuya vida había sido durísima, y cuyo corazón se había oscurecido tanto al punto de creer que sus heridas no podrían sanar nunca y que no quedaba más remedio que vivir con ellas, no había la más mínima esperanza de ver un nuevo día, donde pudiera ser verdaderamente feliz.

El Quijote, nunca vio sus defectos. No sabía otra manera de amarla. El Quijote, soñador, caballero andante, le cambio el nombre a Dulcinea, por lo dulce que ella era para él. La hizo pronto la musa de sus ideales, la señora de sus aventuras, la doncella de sus andanzas. Dulcinea, toda su vida acostumbrada a los golpes y los malos tratos, respondía con violencia a los halagos del Quijote, se defendía como aprendió a sobrevivir. Pero amigos, cuando el Quijote agonizaba, Aldonza, la mujer libertina y sin esperanza, es transformada por el amor del caballero andante, Dulcinea, vuelve a creer y a nacer redimida por el amor del Quijote, más plena que nunca, más dulce que nadie.

Quizá en eso consiste el amor. En la entrega total de uno mismo, en una verdadera competencia de generosidad y detalles. Como diría un amigo, Dulcinea, pudo ver en los ojos de un hombre, el rostro mismo de Dios. Dulcinea temerosa y agresiva, abrió las puertas de su corazón, y eso le cambió la vida para siempre. Por eso no busco novia, como el buen Renato, busco amar, y si a alguien se le parece enhorabuena.

jueves, 31 de julio de 2008

Crónica de Ayaviri



Salgo de viaje muy temprano. Voy a Ayaviri, quiero visitar a un amigo entrañable, Monseñor Kay Schmalhausen, y cumplir con una pequeña promesa que le hice. Viajo solo, y el asombro vuelve a maravillarme con la montaña, voy a encontrarme con amigos que han partido a misiones hace unos días.

Tengo una mochila pequeña, un sleep bag y material de subsistencia por si me quedo botado en medio de la nada. No hay pasajes que queden desde hace dos días, "es fiestas patrias pues Gonzalo". Me las arreglo con el chofer de un bus que sale para Juliaca, después de unos minutos y algunos soles, logro convencerlo de viajar sentado en la cabina, le he prometido contarle chistes hasta que llore de risa, es un buen hombre a pesar que su música sea infamemente repulsiva. "Joven viva bien, mucha gente es mala y va hacerle daño, no se deje pisar el poncho nunca". Una lágrima se le dibuja en la mejilla a nuestro chofer y pronto el hombre corpulento se deshace en plegarias al Señor de Huanca. Su relato álgido queda conmigo y su dolor me lo he llevado cargado en la mochila. Cuánta hambre de Dios tiene hasta el más sencillo de los hombres.

Un libro me acompaña: "Los cuatro amores" del gran C.S. Lewis, y paradójicamente Lewis me enseña cómo amar la montaña. La montaña desnuda y amarilla tiene algo que hace palidecer el alma y me devuelve a los orígenes más prístinos de mi humanidad. Su belleza es sencilla y pobre, su dolor atraviesa como quebrada andina los vientos fríos de las mesetas heladas, quizá el dolor y la orfandad de la montaña me recuerdan la nostalgia de mis días de soledad más áridos.

El cielo se hace cada vez más cercano y las nubes parecen comerse con avidez el vacío y siempre queda un lugar pequeño para colgar los ojos y enamorarse o por lo menos parecer enamorado, que no es siempre lo mismo. El paisaje es causa de desarraigo y esperanza. Desarraigo de un Perú olvidado, esperanza de un amanecer que les devuelva lo que les fue arrebatado.

El rostro del pobre andino es un rostro demasiado humano. El dolor se acurruca y se hace más hondo con el olvido. La indiferencia los ha golpeado injustamente, como a Jacinto, un campesino que ha trepado al bus y ha pedido que lo llevemos a una media hora de camino. Jacinto me muestra orgulloso su sobrero de ala ancha, mientras yo me fijo en sus manos agrietadas y desgastadas de tanto trabajo, tostadas por el sol y cobijadas por la tierra. Jacinto ya no espera nada de nadie, "Hace tiempo que no se acuerdan de nosotros, y nosotros no queremos saber nada de ellos". Se refiere a los políticos.

Su dolor me enloda la cara, le doy un abrazo, hasta los abrazos se le han hecho extraños a Jacinto, qué más debe esperar, qué golpe más artero puede sufrir, ya no espera nada de nadie. Yo no se qué decirle, sólo atisbo a recordarle que su dolor no es inútil y que algún día Dios se lo recompensará. Jacinto sonríe por primera vez y me parte el alma.

Ya en Juliaca, no me sorprende el caos ni el ruido. Sólo me angustia llegar los más temprano posible a Ayaviri. El bus me deja en una esquina pelada donde me dicen que puedo tomar un triciclo que me lleva a un paradero de combis que pueden salir a Ayaviri. Me subo al triciclo y me enfrento a la circunstancia dramática de sentirme observado por todo el mundo. Ya me han dicho que es una ciudad insegura, pero hay que estar aquí para comprobarlo. No sé cómo, pero he logrado convercer al chofer de una combi que me lleve a Ayaviri, de pronto me he disfrazado de cobrador. "¡Ayaviri, Ayaviri... salimos en 5 minutos!". Empiezo a llenar la combi con gente que quiera ir a Ayaviri y si no quieren ir, trato de convercerlos que sería bueno que visitaran Ayaviri, hay que llenar la combi por favor. Me alegro mucho pues sé que el día que no tenga trabajo podré sobrevivir como cobrador de combi y altoparlante.

Viajo en menos de un metro cuadrado, una combi de 15 personas se ha convertido en un cargador frontal con 28 costales humanos y la música enjundiosa de Sonia Morales nos acompaña repiqueteando con frenesí. "Joven Sonia Morales va a estar en Ayaviri", nos advierte una señora que me ha ofrecido su casa en Ayaviri si es que "no encuentra Ud. a sus amigos". Jamás pude ser testigo de generosidad tan sincera.



Finalmente llego a Ayaviri. Después de un taxi, un bus, un triciclo, una combi, y otro triciclo, encuentro a mis amigos asoleándose, desayuno un aguadito portentoso que mata el hambre y el frío. El resto es cosa de siempre. Alegría de verlos tan cargados de amor, se han sacado la mugre y su felicidad es certera como el viento y gigante como las montañas. Barba crecida, pantalones rotos, y alegría que se les desborda de las pupilas. Qué extraño debe sonarle esto al mundo, lo han dado todo y se van más llenos que nunca.

Me he tropezado con gente de todo el Perú. La gente del pueblo de Cuyo Cuyo me ha acogido y me he puesto a bailar al ritmo de los sicuris mientras la noche cae y las estrellas se dibujan hermosamente. Diviso a Monseñor Kay a la distancia y corro a su encuentro en una escena que a mí me parece entrañable."Banda. - me dice -, y cómo vamos con la novia". Yo sonrío tímidamente, pues él me prometió casarme algún día. Le doy un abrazo de padre a hijo, pues a Monseñor le debo muchas cosas del hombre que soy ahora, Monseñor no sólo tiene la humildad y la estatura de un buen Pastor, sino el amor irreprochable de un gran amigo. Casi suelto una lágrima, pero es su fiesta y no estamos para escenas.

El rezo de las vísperas es hermoso, en esta Iglesia tan fuerte y de roca, las voces se entrelazan en medio de la noche y levantan al más cansado de los misioneros. Castillos de juegos artificiales colorean la noche y pienso que la gente que trabaja autómatamente en Wall Street no tiene ni idea de este deleite: música, sicuris, una diana caliente y mis amigos que cantan. Ya en la misa, Monseñor, rompiendo el silencio de la montaña, hace un llamado fuerte y claro a la obediencia y fidelidad de sus sacerdotes. Hay que entenderlo, es una Prelatura difícil y lo ha dicho y ante la mirada de muchos clérigos que escuchan sus palabras claras y límpidas.

Esta Prelatura tiene tantos problemas. Gente que ha desviado su amor a la Iglesia y se ha dejado seducir fuertemente por ideologías erróneas y esclavistas. Ellos nos miran distantes, nos escrutan, han venido y saben que estamos aquí y no les gusta. Qué le vamos a hacer. La fuerza del amor es más fuerte y nuestro testimonio de servicio terminará por demostrar que al más pobre de los pobres, siempre es más importante calmarle el hambre de infinito y hacer todo lo posible por aliviar su hambre de pan, total de filosofía barata no comen tampoco.

Así es la vida amigos, un peregrinaje desnudo por la montaña, una búsqueda de encuentro gentil y amoroso que nos conduce a quién más sufre, y tanta gente que nos necesita, y paradógicamente cuánto la necesitamos para recordarnos que sólo hay una causa que haga noble y gigante nuestra vida, el amor, el amor lo desnuda y tramonta todo y hace posible gravar nuestros nombres en las estrellas. Hay más alegría en dar que en recibir, eso lo sabemos, nuestro tesoro más hermoso se acurruca en donde la polilla no entra y nadie podrá quitárnoslo. Gracias Ayaviri.

Pd. Las fotos son de la zona cortesía de mi buen amigo Daniel Malpartida.

martes, 8 de julio de 2008

El mejor de todos los tiempos



El mejor de todos los tiempos. Para quién no haya podido ver el partido Federer - Nadal del último domingo, en la final más larga y angustiante de Wimbledon, deseamos notificarle que se perdió del mejor partido de la historia del tenis. Y no lo digo yo, lo dice el propio John McEnroe que algo debe saber, él no podía salir de su estupefacción mientras transmitía desde Wimbledon, y nosotros tampoco.

El mejor por muchas razones. Porque fue un combate épico de perfección ilimitada, donde nadie se dio tregua, cada uno fiel a su estilo, Roger atacando y sacando con maestría, Rafa defendiendo y contratacando con valentía, el mejor porque la gente de la tribuna volteaba la mirada y cerraba los ojos, y luego inevitablemente tomaba partido por alguno, deseando que esto nunca terminara, el mejor porque Roger se levató casi herido de muerte en el partido, para llevarlo a un dramático desenlace de 5 sets en casi 5 horas de partido, el mejor porque Rafa remó y ganó con la fuerza de un león corajudo.

Yo lo miré con un buen amigo que hinchaba por Nadal, mientras yo lo hacía por Federer. Pena por el suizo, que demostró cierta debilidad en momentos claves, bien por Rafa que luchó con virilidad. Quizá por esto me gusta el tenis, porque no puedes permitirte el lujo de ser impaciente, porque debes luchar cada punto con astucia y precisión, porque siempre pueden voltearte el partido si no sentencias a tu rival de cuajo, porque si no eres combativo por más talento que tengas terminarás con la raqueta en el piso. Roger volverá otra vez y habrá otras batallas que dar, sólo deseamos agradecerles a estos dos superdotados por recordarnos cómo se debe luchar.

lunes, 16 de junio de 2008

Perdón, vocación y mi papá

Es el día del padre y se me viene a la memoria una anécdota con el viejo que empalma con el evangelio de estas semanas, el cual insiste mucho en el tema de la vocación personal y el perdón. Y ya les digo por qué.

Hace unos años, mi papá casi me bota de la casa, porque el viejo creyó que me iba a meter de cura (literalmente puso mi ropa en dos maletas y las dejó en el comedor con una nota: SI QUIERES HACER LO QUE TE DA LA GANA HAZLO, PERO NO EN MI CASA). Días atrás repetía sin cesar: "yo he vivido, sé lo que te digo, a tu edad no se sabe nada". Y lo decía porque yo, casi un guerrillero barbudo admirador de Nietzsche y Voltaire, di un giro de 180 grados, y fui sorprendido por la alegría, como dice el título del libro hermoso de Lewis.

Me convencí de la frase de Pascal, "el corazón tiene razones que la razón no comprende", y me arrojé a la aventura cristiana. No ha habido un sólo día durante todos estos años en que me haya arrepentido. Iba a misa y rezaba el rosario a diario, pasaba horas en el Santísimo y más tiempo en la comunidad religiosa que en mi casa; escuchaba gregorianos a media noche y componía canciones, me hice un pequeño oratorio en mi cuarto, organicé retiros para mis mejores amigos; leía todas las novelas que caían en mis manos sobre santos, me hice amigo de San Antonio de Padua, y San Pío, de San Francisco Xavier y San Ignacio, de San Bernardo y Santa Teresita, en fin era y soy feliz.

Pero a mi papá no le simpatizaba la idea que su hijo mayor, de guerrillero docto casi yupi, primer puesto en todo, esperanza de un profesional exitoso con un gerencia en Miami, divagara por estos caminos sinuosos de la fe. Tenía miedo de que me metiera de cura. Yo no pensaba en meterme de cura le decía. Sólo era feliz. Jamás le respondí con palabras duras, porque sé que él me quería mucho así no entendiera lo que estaba pasando.

No sólo fueron las maletas, me lapidaba en los almuerzos familiares con sus bromas y comentarios irónicos, pronto se le uníeron mis tíos y tías, y yo al borde de acabar siempre guardaba silencio. Muchas cosas pasaron que podría contar. La gota de agua penetró en la roca con el tiempo. Y qué creen, nunca me botó de casa, es que el viejo me quiere mucho. Mi hermano menor es ahora religioso y se prepara para ser sacerdote. A mi papá se le ha ido el temor de tanto amor que le tenemos y hace unos días hasta se puso a discutir con un tío porque el tío no entiende qué hacen sus sobrinos (mi hermano y yo). El viejo decía "no seas sonso pues, lo que pasa es que no son materialistas como nosotros". Él está orgulloso que su hijo mayor dirija una institución cultural católica y que su hijo menor vaya a ser cura.

Dejo la canción de Cat Steven, father and son que puede resumir algo de lo que mi padre me decía, esta en vídeo:

domingo, 15 de junio de 2008

El orgullo y los pequeños del Señor


Si, pues, estás presentando tu ofrenda sobre el altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo que reprocharte, deja allí tu ofrenda delante del altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano. Mateo 5, 23-24


El orgullo es uno de los peores venenos del amor y fluye caudalosamente cuando somos vanidosos o soberbios. Lo experimentamos en situaciones de injusticia clamorosa, la infidencia o infidelidad de un amigo, los insultos puntillosos, o los comentarios hipocritones y a media voz de gente que creíamos nos apreciaba, la infidelidad de la pareja amada, la bravuconada de un insensato que cree que insultando y golpeando al indefenso se resuelven los problemas.

O tal vez hemos experimentado la injusticia y el dolor que nos produce la ingratitud, o que personas que queremos tanto nos acusen falsamente y nos juzguen con impiedad, o que con arrebatos mezquinos nos alejen de su vida. Y cuántas veces nosotros mismos lo hemos hecho con otras personas sin tal vez darnos cuenta, haciéndoles daño con nuestra indiferencia.

Yo he podido sufrir algunas y he causado muchas más estoy seguro. Quizá en estas situaciones piensas que lo mejor es poner cara fea y pasar con indiferencia delante de nuestros acusadores y delatores sin decir nada. ¡Qué tardos e insensatos somos! ¡No hemos aprendido acaso que la caridad trasciende la injusticia y la perdona! El amor no es que sea insensato pero, como recita el himno de Corintios, lo perdona todo.

Por eso es que debemos ser pequeños, para que Dios pueda mostrarnos lo que a los más sabios les ocultó, mostrarnos esa manera tan hermosa de amar sin límites y sin buscar excusas. Esa es la regla de oro de la caridad. Amar hasta que duela, amar hasta no poder amar más, pues como dice el Señor Jesús, "si sólo amáramos a quienes nos aman, ¿qué mérito tendríamos?" El orgullo no resuelve nada, el gesto de perdón sí, sana muchas heridas, abre corazones cerrados, forja amistades inquebrantables, purifica nuestro corazón de toda ingratitud y nos convierten en las personas que deseamos ser.

domingo, 18 de mayo de 2008

May FEelings

Porque estoy feliz, porque estoy triste, porque me da fuerzas, porque me encanta decirle piropos, porque me he enamorado, porque porque porque. Esos son sólo algunos de los por qués que muchos jóvenes dan para rezar el Rosario en un pequeño vídeo que desde hace mucho circula por Youtube, que he colgado al final de la entrada, y que podemos encontrarlo en http://www.belomasanfilms.com/

Por qué no nos damos un momento para ver este vídeo hermoso? En él muchos jóvenes nos cuentan muchas razones por las cuales rezan el rosario, esa hermosa oración dejada por la Santísima Virgen María al mismo Santo Domingo de Guzmán, que muchas veces nos ha reconfortado y acercado con sincero cariño al amor maternal de la Madre, en los momentos más duros y en las alegrías más sinceras.

En mi vida pocas cosa han tenido tanta fineza de parte de Dios, como la que paso a contar. Hace 2 años, la persona a la que más quería, pasaba por un momento muy difícil, su vida y seguridad corrían un verdadero y manifiesto peligro. El dolor que me tocó acompañar, nunca lo había sentido en tal dimensión. Nunca como en ese momento mi corazón y mi fortaleza fueron probados al punto de casi doblegarme. No había espacio donde pudiese recostar la cabeza, día tras día mi vida se convirtió en una ofrenda de amor y de dolor.

Se me ocurrió escribir una pequeña carta pidiendo la gracia especial de que esta delicada y penosa situación llegara a su término, dirigiéndola a la Virgen de Fátima. Mi hermano visitaría Europa en unos días, peregrinaría por Italia, Francia, España y Portugal. Una de las tantas paradas era Fátima. No sé por qué mi corazón intuyó que debía ser en Fátima. No lo sé, jamás le tuve devoción a Fátima, sabía bien la historia, pero tenías otras devociones, sin embargo en ese momento tenía la certeza incomensurable que así debía de ser.

Ingenuamente, desconociendo que era imposible, le pedí a mi hermano que dejara la carta en la Cuevita de las apariciones, al pie de la Virgen, mi hermano accedió sin saber lo que llevaba, cargó mi plegaria, mi alma y mi corazón en un pequeño sobre donde se encerraba toda mi pena. El resto de la historia es increíble. Mi hermano, fue el único peregrino que logró pasar la interminable vía que conduce a la cueva donde se apareció la Virgen a los tres pastorcitos en Fátima.

Él mismo no puede explicarme hasta ahora cómo lo hizo, pues nadie puede pasar hasta la cueva. Lo hizo encima de rodillas rezando en todo momento el rosario, absorto hasta el punto de no darse cuenta que sus rodillas sangraban del esfuerzo, dejando atrás a los peregrinos que fueron con él, pareció olvidar todo y seguir adelante.

Sólo lo despertó de su concentración un sacerdote portugués de la Hermandad que custodia Fátima, que lo levantó le dijo algo en portugués que mi hermano no entendió, y le ofreció un privilegio maravilloso: ver la pequeña imagen de la Virgen de Fátima y cargarla en la procesión junto con la Hermanos. Mi hermano lloró virilmente. No podía creer lo que le sucedía. Sus lágrimas de alegría y agradecimiento se agolparon en sus mejillas. Dejó la pequeña carta a los pies de la Virgen, donde no se podía llegar, él pudo llegar, donde no se podía pedir, él pudo pedir, sin saber hasta hoy cómo pudo arrodillarse y luego cargar en procesión a la Virgen de Fátima.

Y bueno sabrán que el episodio tristísimo que originó mi carta, acabó dos días después que la plegaria se dejara a los pies de la Madre. He tenido que cumplir muchas promesas con alegría después de este maravilloso suceso, pero nunca olvidaré este detalle tan hermoso, donde Nuestra Madre tuvo la fineza de demostrarnos cuánto nos amaba. Gracias, mil veces gracias, con eso intento, como los jóvenes, responder el por qué yo rezo el Rosario.

sábado, 10 de mayo de 2008

¿Seguiremos creciendo?


Soy arequipeño. Viajé a Lima la semana pasada para recibir un curso maratónico de economía y periodismo. Fuimos 20 personas de Arequipa, Puno, Cuzco y Piura, quienes nos internamos en los sencillamente enrevesados vericuetos de la economía peruana. Escuché al siempre muy serio Ministro Carranza, y a muchos expertos, que nos regalaron una clase de esperanza económica si cabe la contradicción filosófica, una lobotomía liberal me fue irrigada por los más conservadores latidos de mi corazón, compartirnos cifras e ilusiones que no llegan al común de los mortales, esperanzas que no llegan a los oídos de los que más sufren, ironías y paradojas de un Perú olvidado que es azuzado por bandas de saqueadores y embusteros ideológicos, con un look atávico a lo Hugo Chávez o Fidel Castro.

Esta especie de fiesta bolivariana, donde se han juntado los Caracas Boys and Girls, de Argentina, Bolivia, Venezuela, Ecuador y Cuba, es una bomba de tiempo y no van a bailar tango ni milonga. Señores Argentina no va a aguantar más de un mes, la manipulación de los precios es bochornosa y resultaría ingenuo no poder divisar su próxima crisis, Bolivia es un horno a presión que sigue frenéticamente nacionalizando con estulticia, jugando con la pobreza de su gente, Venezuela es un ejemplo patético de cómo una nación con mucho dinero puede ser verdaderamente pobre y miserable, tiene idea el señor Chávez de qué es lo que dijo Marx de Bolívar?. Y es paradójico porque supuestamente se trata de una revolución para los más pobres, que está haciendo más pobres a los pobres.

Aquí en Perú podemos discutir muchas cosas en cuestión de reformas sociales. Pero el modelo económico está funcionando. Quienes tengan la desfachatez crónica y la miopía ideológica de no verlo, mienten. Y le mienten al más pobre, al campesino de Huancavelica o a la madre soltera de Ayaviri. El tema de la redistribución de la riqueza no funciona por la inoperancia y la ineptitud del Estado, por la ausencia de infraestructura, por la precariedad de la educación peruana que quiere seguir conquistada por Patria Roja y finalmente por las pretensiones nacionalistas absurdas de personajillos envalentonados por la chequera de un mono con metralleta.

Esto no requiere un debate muy profundo, son cifras, contra las cifras uno puede ser estúpido o ciego, pero no indiferente. Las cifras no se debaten. Los predicadores y actores de la reforma no han sabido comunicar sus logros, ése es su pecado, los medios no han sabido poner titulares y les va de madre, prefieren a una vedette embarazada o un político violador, la esperanza no vende. Lo peor de todo es que podemos madar todo al diablo. Tafur comentaba que el suicida no se mata cuando se encuentra más deprimido sino cuando comienza a recuperarse. Ojalá que el Perú no se suicide, ojalá hayamos aprendido de nuestros vecinos, ojalá no matemos a la gallina de los huevos de oro y nos veamos forzados a empezar de nuevo.

Small things with great love

Hace unos días venía caminando a casa. Y hacía mucho tiempo que no sentía una nostalgia tan fuerte, como aquella que le depara al navegante en cubierta cuando anda por meses en altamar, nostalgia de esos enamoramientos que pasaron por mi vida. No fueron 637 como Florentino Ariza. Fueron mucho, muchísimos menos.

Y como quiera que la nostalgia es un sentimiento peligroso, pues linda con la tristeza, decidí hablar con el Señor, de inmediato. Plantearle esta especie de queja sin razón, sentarme a negociar con Él, descubrirle este pequeño y gigante vacío. Y camino a casa lo inundé de preguntas y reclamos. Cuando hube terminado este show melodramático, el Buen Señor, después de 20 segundos de un silencio sepulcral, respondió con un detalle insignificante, que me dibujó estrellas en las paredes de mi habitación.

Una amiga que desde hace ya buen tiempo se ha convertido en la horma de mi zapatos me timbró al celular. Sonreí quebrando la comisura derecha de mis labios. Miré un cachito al cielo, y sonreí con mayor ironía. Con ella nunca se sabe lo que pasará se parece a esa canción de Milanés cantada por Silvio: suele ser violenta y tierna, rompe todos mis esquemas, no me pide nada a cambio de lo que da. Aunque si un pecado tiene es ser roña y vanidosa.

Yo la quiero sin ambición ni vanidad, con paciencia, su amistad es algo que he aprendido a guardar sin ufanarme. La esperaría sin miedo en las fauces del can Cervero. Es mi mejor amiga y yo sé bien que también soy yo el suyo. El asunto es que la llamé. Y el resto es algo que siempre nos ocurre, un golpe de 2 horas de conversación, que deben terminar porque si no podríamos malograr relojes y detener el tiempo.

Al rezar comprendí que las cosas más hermosas, uno las encuentra sin buscarlas para uno, sirviendo al otro, escuchando, poniendo nuestro pecho para evitar su herida. Que no existe mérito en hacer muchas cosas por los demás, sino cuánto amor le pongamos a lo que hacemos por ellos. Por la noche al ver la TV, un documental de la Madre Teresa me sorprendió, quise llamarla porque sé que le hubiera encantado verlo, pero ya era bien de noche y no quise despertarla, luego le comenté y casi me asesina por no llamarla, cuánto la conozco. No es cuántas cosas hagamos ni cuán grande sea lo que hacemos, sino con cuánto amor lo hacemos. decía la pequeña religiosa. Claro que sí Madre Teresa.

Dejo el vídeo para quien quiera verlo.

jueves, 27 de marzo de 2008

En busca del silencio perdido


Acabo de participar de un retiro espiritual en Semana Santa. Qué difícil me fue por meses encontrar un espacio de silencio y meditación. No soy un monje cartujo. Aunque confieso que en un mundo tan ruidoso y aturdido, a veces me asaltan deseos de serlo. Soy un joven que estudio y trabajo, prefiero pasar los fines de semana con mis amigos, hacer bicicleta de montaña, jugar tenis, o quizá fútbol. Dirijo una institución cultural, y escribo con cierta frecuencia.

Usualmente no tengo espacio para el silencio prolongado. A veces deseo detener el mundo, su tráfago ensordecedor, pero no puedo. Hago un esfuerzo cotidiano por vivir el silencio, pero no es suficiente. Los estudios, el trabajo, las fiestas, los amigos, las chicas; me he dado cuenta que son pocas las instancias que tengo para detener el mundo y hurgar dentro de mis fueros más íntimos, en los vericuetos más profundos de mi corazón. No existe excusa que pueda elaborar. Ni el miedo, ni la rutina, ni las responsabilidades, ni los viajes, ni la familia, son óbice para olvidarme del silencio que necesito. En busca de ese silencio fui de retiro. No fui defraudado. Me he repatriado.

Recientemente, con sorpresa, descubrí que los monasterios de Europa, se han visto congestionados por solicitudes de turistas de todo el mundo, que ofrecen pagar fuertes sumas de dinero, con el fin de reposar calmadamente unos días o meses, entre las abadías silentes de los monjes benedictinos o cistercienses. Este turismo vivencial, te permite compartir el silencio y varios momentos de la vida sencilla y ardua de los monjes, en especial las hermosas oraciones comunitarias, los preciosos cantos gregorianos y la solemne Santa Misa. Pagan por una celda humilde donde no existe internet, comida sobria y sobre todo, silencio, silencio que es paz profunda del hombre que busca encontrarse porque se siente extraviado. Si gustas, un monje puede conversar contigo una vez por día, respondiendo a tus inquietudes generadas ante esta experiencia inusual. Lo asombroso es que muchos hombres no eligen Paris, ni Venecia, eligen una abadía silente en medio del campo, huyendo del ruido y la desesperanza que los aturden.

Es también una sorpresa para nosotros, que el documental “El gran silencio” del cineasta Philip Gröning, sobre la vida de los monjes cartujos de Grenoble, en Francia; haya batido ostentosamente en taquilla, durante las semanas de su estreno en Francia y Alemania, a Harry Potter que se exhibía en paralelo. Es una grata sorpresa que un documental, que narra la vida sencilla de la orden monástica más austera y exigente de la Iglesia, haya tenido tal éxito. El documental, no tiene una banda sonora, sólo le acompañan los melodiosos cantos gregorianos de los monjes, no tiene diálogos, sólo las oraciones silenciosas y armónicas de los cartujos, son tres horas logradas de casi ciento sesenta filmadas por Gröning, que durante meses vivió como novicio cartujo, consiguiendo el permiso para filmar casi veinte años después de su solicitud inicial, con una pequeña cámara, sin asistentes, ni iluminación artificial. Cómo explicar este éxito tan portentoso sin entender las ansias de paz que busca el hombre moderno.

Recientemente los monjes cistercienses de la Abadía de la Cruz Sagrada, ubicada a 15 kilómetros de Viena, firmaron un contrato sin precedente alguno con la productora inglesa Universal Music, para gravar un albúm de Cantos Gregorianos. Su vida austera se hizo conocida a través de vídeos colgados en el voraz Youtube, que enlazaban el canto con imágenes de su vida cotidiana. Su álbum será distribuido mundialmente a fines de año. Quienes hayamos tenido el privilegio de escuchar el canto gregoriano, sabemos de su poderoso influjo al silencio y la meditación, sabemos que sus melodías nos conducen con facilidad a la oración. Entendemos este suceso, como otro de los numerosos ejemplos de búsqueda de paz y silencio que el hombre experimenta.

“Habla cuando quieras, pero quiere cuando debas”. Cuántas veces hemos descubierto que nuestras palabras son fútiles, nuestras risas disforzadas, nuestra conversación frívola, nuestras bromas estúpidas. El silencio es una verdadera pedagogía de la vida auténtica. Es quizá por eso que los hombres lo buscamos cada vez con mayor afán en medio de televisión, revistas, propagandas y pop stars. Desde el silencio brotan las más profundas ansias de felicidad y encuentro. He descubierto que mi vida entera debe ser reflejo de la paz que habita en mi corazón. Sin el silencio de palabra y de acción nuestro caminar puede ser rutinario, nuestra voz muda, nuestras palabras huecas, nuestros gritos inentendibles, nuestro amor infecundo, nuestra vida, infeliz.

lunes, 24 de marzo de 2008

Feliz Pascua!


¡Feliz Pascua! No importa el credo, ni la fe que confesemos, no importa si hemos decidido vivir solidariamente o por el contrario gastarnos en el egoísmo y la codicia, hoy no importa cuánto mal o cuánto daño hayamos hecho o sufrido. No importa si eres negro, judío o musulmán. No cuenta si eres exitoso, fracasado o mediocre. No importa si estás solo o acompañado, alegre o triste. No importa si estás postrado en tu cama enfermo o un ser querido te ha abandonado, si tienes a tu familia o la has perdido. Hoy, sobre el horizonte, un hermoso sol se ha levantado para no ponerse jamás, un sol fulguroso para todos sin excpeción, cómo ocultar esta verdad a los ojos de quienes la han olvidado o han cerrado su corazón, cómo ocultar la certeza de que la muerte no es más que otro viaje que ancla en otro puerto seguro de aquí 50, 60 o 70 años a lo mucho, cómo no decir que todo gozo aquí es promisorio, todo tesoro polvo, toda codicia insuficiente, todo afán enano. Todo guarda silencio ante un sepulcro vacío, una sábana gravada y una vida ganada.

lunes, 17 de marzo de 2008

VIA CRUCIS. Semana Santa 2008

Inicia la Semana Mayor, la Semana Santa, no tenemos mucho que decir que el Magisterio no haya dicho ya, sólo compartiremos un fragmento de unos escritos y unos óleos que hicimos para un Via Crucis , y acompañamos en silencio los misterios, pues hoy el Señor Jesús vuelve a caminar al Calvario y queremos acompañarlo para poder juntos celebrar la Pascua.

(c) Óleos: Rodrigo Banda Lazarte
(c) Estaciones: Gonzalo Banda Lazarte.

VIA CRUCIS

Preludio
Cristo invitado a morir


… como hubiese amado
a los suyos que vivían
en el mundo, los amó
hasta el extremo. Jn 13, 1b.


Getsemaní es soledad esta noche.
Soledad del mismo Dios,
Hoy más hombre que nunca,
Dios, el Cristo, es invitado a morir,
A dejarse morir en polvo maravillado,

En esta noche tristísima
Todo pesar será colgado de un madero,
Todo dolor será causa de gozo y escándalo,
Porque hoy muere la muerte eternamente.

Nadie puede velar esta noche contigo,
La inmensurable grandeza de tu humanidad
Te deja solo camino al Calvario,
Mientras el gallo canta y el maligno se ensaña,
Cuando todo es rubor de tristeza y amargura,
Cuando gravas nuestros huesos en la eternidad.

II
Necio abraza la Cruz


Fuera de la Cruz no hay otra
escalera por donde subir al Cielo
Santa Rosa de Lima




Abrazas la Cruz
En el extremo de la necedad,
Tus brazos se hacen madera dócil,
Se tuercen como espinas en un brocal,
Conociendo su íntimo latido,
El carpintero humilde
Viene a morir en madera.

Besas el madero, necio,
Estampas ese beso que es caricia.
Hay que morir amando este madero
Para abrir el Cielo,
Y hacerse cruz
Y crucificado para tentar la eternidad.

En esta mañana roja,
No hay Cruz más hermosa
Que este viejo madero,
Que hurgas y palpas carpintero.
La Cruz, tormento y deshonra del canalla,
Tornará esta tarde,
En extremo de hombría
Y medida de amor.

IV
Jesús se encuentra con su madre


Y a ti una espada
te atravesará el alma
Lc. 2, 35



Madre sales al encuentro del Hijo.
Pero esta tarde
No hay abrazo nazareno
Sólo te aguarda un pobre madero.

Quisieras devolverlo a Belén,
Al cálido cobijo de un borrico y un buey,
Pero el tormento lo sabes cierto,
Esta vid debe triturarse.

Tu caricia es jirón
De un amor que se duele,
La espada anclada por el anciano
Se lleva con silencio en esta de vigilia,
Te mueres con el Señor para vivir
Eres la única antorcha
Que ha visto la roca estallar.

V
El Cirineo ayuda a Jesús


El que quiera venir conmigo
Que se niegue a sí mismo.
Que cargue su cruz y me siga
.



- ¡Carga tu Cruz solo malhechor!

La rechacé por impía,
Pero el esternón se me hundió en la entraña,
Y tu pupila atravesó mi débil corteza,
No hay lugar donde me oculte de tu inocencia,
Donde huya de esta Cruz que me conforta,
Y así fue que abracé tu tormento Señor.

Te acompaño en la gravedad de tus pasos,
Cargo tu Cruz, y no queda en mí
Ni músculo, ni hueso,
Ni lágrima, ni respiro,
Que no quiera seguirte hasta el Gólgota.

Una tarde bastó para arrebatarme,
El temor de mi ropaje viejo,
Una tarde bastó para encontrarte
Para saber que era mi cruz la que llevaste
Y mi vida la que ganaste.


VI
La Verónica


Señor no me escondas tu rostro
Sal 26, 8-9



He buscado tu rostro
En el fragor de noches oscuras,
He buscado tus pupilas
En el crepúsculo de tardes grises.
Y no te encontré Señor.

Pero hoy gravas tu rostro
En mi humilde tela.
En este pañuelo se encierra
El misterio de Dios hecho Hombre,
El inefable amor del Padre,
El dolor del Hijo que se entrega.

Verónica, el rostro de Dios
Es el rostro del verdadero hombre
Que limpia el corazón en la espera,
Y guarda el fulgor del nuevo amanecer.

XI
Jesús es crucificado



Llegado al Gólgota
No tiene ya rostro humano,
El carpintero ha contemplado su leño,
En silencio confunde sus huesos con el madero.

Los clavos perforan la montaña,
Hienden con el peso oscuro de su filoso abismo
El tiempo del atardecer prematuro,
Tornando el día en noche
Y el castigo en desvelo.

Carpintero ahora yaces en este madero,
Y no hay escalera que alcance su estatura
Para subir y velar contigo en las alturas.

XII
Jesús muere en la Cruz



Como el grano de trigo del surco
Como la vid triturada
Como el pan del horno
Como el cordero manso,
Muere el Señor.

Muere y las tinieblas celebran su victoria,
Es la hora de nona, es la hora oscura,
Cuando el hombre presiente su nimiedad,
Su verdadera insignificancia,
La orfandad de un tiempo estéril
Cuando no hay consuelo posible,
Sólo espanto y turbación,
Porque Dios se ha dejado morir,
Estás solo, con la soledad más inmensa del orbe,
La vida, nuestra vida ha sido pagada,
A precio cruento de muerte.


XIV
Jesús es puesto en el sepulcro



Carpintero pobre,
Encuentras tu tumba en la piedra del rico,
Las mujeres te colocan con discreto afán,
Te dejan esta tarde para velar contigo,
Envuelto con dulzura en el manto blanco
Donde tu divinidad y el Calvario se han gravado.

La sepultura no es más que un soplo tímido,
Donde el Hijo reposa en los brazos del Padre,
Porque hoy abre el Cielo con Su sacrificio,
Visitando a los justos en su tumba,
Derrotando al Caído con su sangre,

El Via Cruxis ha terminado,
La canción de la Vida ha comenzado.

No nos vamos a callar.



La batalla por la vida ha empezado en Perú. Quienes decíamos que tardaría más, nos equivocamos, tuvimos la ingenuidad de dormirnos en nuestros laureles y esperar el ataque. El ataque llegó. Y fue rastrero, ambiguo, tímido y mentiroso, como lo es siempre todo ataque que proviene de la mentira y la ignorancia supina de los politicastros funcionarios estatales comprados por fondos internacionales.

Canallas. Son canallas, estultos y mentirosos. No vamos a callarnos más. No estamos discutiendo un tema de fe señores. Es estrictamente un tema jurídico el que vamos a defender, y mienten quienes quieren llevarlo por otra vereda. Son canallas quienes quieren promover el asesinato de aquellos seres humanos que la Constitución Política del Perú y los tratados internacionales sobre derechos humanos defienden. Son canallas, quienes entre gallos y media noche quieren llevarnos a aprobar el aborto.

La estrategia es la misma estrategia fría y soterrada, seguida en todos los países de Latinoamérica, tratar de modificar la interpretación de la Constitución mediante resoluciones ejecutivas, aprobando protocolos para los casos en los que el aborto no tiene condena penal. En este caso el aborto terapéutico. Comenzó en Arequipa cuando hace unas semanas se aprobó un falaz protocolo del aborto terapéutico, redactado en Lima, impuesto por ONGs financiadas con presupuestos extranjeros millonarios, que permitía el aborto por un amplio número de causales que ponían en peligro la vida de la madre, que podrían incluir una depresión psicológica o una insuficiencia renal. Es decir señores, si una madre tenía un cuadro depresivo podría haber visitado un hospital público y haberse hecho un aborto pagado por nuestros impuestos y los de todos los peruanos.

Nos avergüenza la actitud timorata y simplona asumida por el Decano del Colegio de Abogados de Arequipa, Hugo Salas Ortiz. Nos avergüenza su ignorancia supina, su impronta facha de filósofo chicha del derecho, y su discurso postmoderno endeble y pilatesco. Una especie de Voltaire de tecno-cumbia nos ha visitado. Nos avergüenza que se confiese católico, y tenga sangre en la cara de decirlo. Aquí hay que notificarle algo al señor Salas, aparte de su desconocimiento de la Constitución, hay que decirle que si continúa su apoyo a las causas de aborto, recibirá delivery una pena de derecho eclesiástico que la Iglesia Católica, depara para todos quienes promueven o ejecuten un aborto. Recibirá una excomunión latae sentenciae, y no se moleste le llegará a su domicilio. Consulte con su confesor Dr. Salas, y por favor no vuelva a cometer tamaña ignorancia nuevamente, confiésese que ya viene semana santa. Qué difícil es ser coherente hoy por hoy, qué difícil, más fácil es que Alan García pase por el orificio de una aguja.

Hace unos días tuvimos una reunión informal con Monseñor Javier del Río, Arzobispo de Arequipa. Como siempre fuimos recibidos paternalmente. Nuestro amigo Monseñor Javier ha ganado el primer round, y ha noqueado con un gancho de izquierda a lo Muhamed Alí, el protocolo no ha pasado, los abortistas han sufrido una derrota escandalosa y avergonzante, el Presidente de la Región, el ateo más católico del mundo, el siempre simpático Dr. Guillén Benavides ha hecho retroceder el protocolo y Arequipa está contenta.

Así que a callar a los cuervos y hacer sonar las comparsas. Pues en Arequipa defendemos la esperanza, la vida y la voz de los que no tienen voz, la alegría de quienes aún no pueden expresarla, los sueños de quienes no son capaces aún de realizarlos. Sin embargo ya hemos preparado nuestra trinchera, hay chaque de tripas, rocoto relleno, buen humor y sentido común.

Pero parafrasiemos a Aragorn en la última batalla del Señor de los Anillos: “Llegará un día en que el coraje de los hombres fallará, en que traicionaremos a nuestros amigos y se romperán los lazos de nuestra comunidad; ¡pero no será este dia! ¡una hora de lobos y escudos rotos cuando la edad de los hombres caiga; pero no será este dia! ¡En este dia lucharemos, por todo aquello que amamos de esta bella tierra¡” Así es no será este día, hoy vamos a dar frente y ser sagaces, pues no hay causa más hermosa que dar la vida por amor a quienes son los más indefensos.

domingo, 9 de marzo de 2008

Mujer si quieres tú conmigo hablar. Día de la mujer



Ayer un amigo, de esos a los que no se les escapa ni una, me dijo entusiasmado frotándose las manos, “hoy es el día de la mujer, debo felicitar a todos mis mercados objetivos”. Siempre me he reído del curioso sobrenombre que depara mi amigo para sus posibles futuras conquistas. Pero eso no viene al caso. Inmediatamente me puse a pensar cómo así no existe un día del hombre, en honor a nosotros los esforzados hijos de Adán, se me ocurrió repentinamente promover una cruzada internacional en favor de conseguir un reconocimiento oficial de la ONU por nuestro día. Pronto desperté de mi insensatez y me dije: se lo tienen bien merecido. En Desde el Horizonte queremos hacer un alto en todas nuestras publicaciones banales, tomar aire y gritar con todas nuestras fuerzas: ¡feliz día a todas nuestras queridas mujeres! Que no suene feo. Feliz día a las mamás, futuras suegras y ex suegras, amigas y ex amigas, ex enamoradas y futuras novias, compañeras de baile, profesoras de jardín y colegio, doctoras, dentistas, enfermeras, psicólogas que tan bien tratan siempre nuestras congojas, a todas aquellas hijas de Eva que algún día han pasado y pasarán por nuestra vida, sea para embellecerla con sus delicadas maneras o para hacernos sufrir como soldado palestino, sea para llevarse nuestro corazón al triángulo de las Bermudas o para guardarlo en un cofre como un pequeño tesoro donde se guardan todas sus esperanzas, a todas ellas queremos decirles ¡feliz día!

Mi abuela solía decir que las mujeres son felices a pesar de los hombres, yo le he creído siempre. Mi abuela era una mujer que no se venía con medias tintas. Yo siempre he admirado a las mujeres fuertes y de temple, qué hubiese sido de Napoleón sin Josefina o de Julio César sin Cleopatra, o finalmente de mi abuelo sin mi abuela. Nada o bien poquito. Una mujer de temple y carácter es casi una especie en extinción hoy por hoy, en medio de una cultura sentimentalona y debilucha. Y no es un tema de edad o de familias. La Virgen María para muchos exégetas tuvo 14 años cuando un ángel le propuso una menudita tarea: ser la madre de Dios. Y María no se vino con rodeos. Claro que sí. El resto es historia conocida.

Una mujer de temple es un raro hallazgo, pero si hay algo que es muy común entre las señoritas, eso es una mujer intuitiva. La intuición es el jeroglífico más pertinente que debemos descifrar para entenderlas. A quién no le ha sucedido que su mamá haya descubierto sus travesuras más avezadas con tan sólo una mirada, dejándonos con el rostro avergonzado y la honra en los suelos, a quién no le ha sucedido que su enamorada, con esa sutileza tan gélida te diga: ¿gordo qué te pasa?, mientras uno siente que todas las entrañas se le vuelcan sobre la boca y trata de entender cómo diablos se dio cuenta de tu problema si conservaste con estoicismo tu seriedad y normalidad. No hay lógica aparente que demuestre cómo llegaron a la conclusión, y por más que te rompas la cabeza intentando descubrirlo, fracasarás, porque lo más hermoso es que no existe explicación, lo saben porque deben saberlo.

Pero si crees que la intuición es lo único indescifrable de su Caja de Pandora, está muy equivocado. Su conversación grupal es toda una conducta social digna de una tesis doctoral para un psicólogo. A qué hombre no le ha pasado cuando ha estado en una reunión sólo con mujeres. Uno se sienta, corajudo, con su whisky on the rocks, como un tarzán moderno, dice mí ser hombre y mí ser fuerte, comienza a observar a las 10 o quizá 20 mujeres que lo rodean, hablando todas simultáneamente, en una complicada sinfonía de voces chillonas, eres un cristiano arrojado al circo romano, todo un mártir de la comprensión del carácter femenino. Dices para ti, que quizá estén hablando en sánscrito o en arameo, mientras notas que la velocidad del diálogo aumenta exponencialmente, se multiplica por 2, 3, 100, y eso cuando crees que eso es lo más sorprendente, que ya no hay más asombro, debes reparar en otro dato, están hablando de distintos temas, distintas personas, distintas fiestas y distintos hombres, las ideas saltan de oído a oído, y las voces se alternan en un caos ordenado, y de pronto hay risas o llanto desordenados. Y tú sigues ahí, sin haber entendido nada, con los ojos desorbitados. De pronto una de las susodichas te conversa y te dice: no vas a decir nada de todo lo que hemos dicho de ti? Y tú debes protegerte con la palabra dorada y blindada: “interesante”.

Pero no es la intuición lo más incomprensible. Siempre me ha llamado la atención la aparente irracionalidad de muchas de las decisiones de mis amigas. Vengo a explicarme con un ejemplo. Después de contarme historias de sus amores contrariados, de sus sufrimientos ineludibles por culpa de un novio atormentador y rastrero, burlón y posesivo, embaucador y palabrero, un híbrido de Osama Bin Laden y Abimael Guzmán, y tras llorar a lágrima pelada por una hora, decididas a darlo todo por terminado, a cerrar esa especie de cárcel que han asumido, y a consumarlo todo con una palabra artera: “terminamos”. Yo las escucho con ingenuidad, casi nunca pronuncio una palabra, y son ellas mismas quienes toman la decisión insalvable, pues siempre quiero evitarme problemas.

Lo sorprendente es que me llaman dos días después con un tono avergonzado y pueril y me dicen: vas a matarme, hemos vuelto. Yo ya no me sorprendo. Pienso para mí: no que era un pérfido patán, un caníbal atroz y pendenciero?, y obtengo una respuesta donde no existe racionalidad posible: sí que lo es, pero es tan lindo y me adora. Hago plop y continúo haciéndome el que no entendió nada, y digo: bueno vamos pues lúchala, da todo lo que puedas. Tres semanas, o quizá un año después la conversación inicial puede repetirse y ya te causa risa.

Me he preguntado por qué ocurre eso. Son tantas veces que lo he escuchado y no pude entenderlo sino hasta hace poco. Una amiga que ahora está en la universidad, tras un episodio dantesco me dijo aterrorizada, lo hago porque me siento segura, sé que no es lo que en lo hondo de mi corazón quisiera, pero vamos, qué voy a hacer sin él, no podría ni cruzar la calle, sólo a su lado me siento segura. No cuestiono el cariño. Pero qué oscuro y enrevesado razonamiento lleva a tal incongruente conclusión. Ninguno y es que a veces no buscan razones, ellas quieren sentirse escuchadas, acogidas, quieren sentir que el mundo puede ser mejor mañana y que todo puede borrarse con un abrazo, que todo puede arreglarse con una sonrisa que se tumbe torreones infranqueables de desesperanza. Lo triste es que no pasa así. Pero esto tiene algo bueno, son capaces de soportar dolor de una manera inmensurable. Mi admiración por la manera en cómo son capaces de afrontar tantos problemas en los que nosotros salimos despavoridos como bebes de cuna, mi admiración y gratitud por todo lo que han hecho por mí.

Pero vamos a lo más peculiar y bonito. La sencillez. No existe chica más linda que la chica sencilla. La chica que detesta las poses impostadas y las sofisticaciones vanidosas. Esas chicas a las que puedes verles las pupilas gigantes y brillantes, encendidas por la alegría de vivir. En eso tengo que confesar que mi ex enamorada me mataba. Era una maestra gigante de la sencillez, siempre tenia la manera más hermosa de ser feliz con los pequeños detalles. Vivía ajena al mundo de las marcas y los clichés, a las conversaciones banales y las preocupaciones frívolas, y eso era lo más lindo de su sonrisa y sus pupilas. Nunca tuvo un reproche simplón, nunca una sonrisa desencajada o forzada, donde fuera dejaba girasoles desparramados. Sé que siempre será lo más lindo de ella, mucho de eso se ha quedado en mí y le agradezco de corazón por ello pues como le decía siempre eso se guarda en el horizonte.

Y si hemos hablado de los detalles, metámonos al tema. Cómo nos atraen sus detalles, sus maneras de hacer especial los momentos más tensos y también los más cotidianos, sus sonrisas y sus miradas diáfanas, sus cartas escritas a mano y sus tacitas pintadas con total cuidado con una frase que sólo ambos entienden. Cómo nos encanta que nos encaren y nos eleven hacia fronteras donde nunca hemos reposado. Por ejemplo hace unos meses conocí a una amiga. A la distancia parecía una chica tímida y avergonzada, con unos ojos muy lindos pero nada más. Ya de cerca me embistió con una broma que mostraba su inteligencia y su desfachatez, me atacó sin aviso, yo que tan seguro me creo de mí mismo, parecía un pobre ternero que soportaba los agravios más hermosos que hayan podido hacerme en toda mi vida, insistí en responder sus ataques con hidalguía, pero ella no cedía terreno y vulneró mis defensas y en una conversación de 20 minutos habíamos desplegado todo nuestro armamento y una sonrisa tímida se nos dibujó en la cara como si nos conociéramos toda una vida.

El aparente conflicto continuó por semanas y semanas, inventamos lugares inexistentes, comidas repugnantes, situaciones imposibles, incluso un apelativo común muy bonito, el reloj se nos pasaba volando, y nuestro teléfono se congestionaba al punto de dolerme las manos y desear el insomnio, una palabra lejana bastaba para saber cómo estábamos, no nos importaba mucho el porvenir, era maravilloso conversar hoy, y descubrir el horizonte de una amistad inquebrantable, sin tener ningún interés oculto ni hablar de afectos que malograran el momento, sin jamás pronunciar un quejido o un desencanto, sólo descubrí lo que Jack Nicholson dijo en una película: me haces desear ser un mejor hombre.

A ella le estoy muy agradecido porque es un pequeño rayito de sol que me mostró con toda su desfachatez y su torpeza, que si bien a veces queremos prescindir de ellas, la experiencia nos enseña que no podemos vivir sin ellas, a todas ellas queremos decirles gracias porque nos hacen más linda la vida, porque a pesar de los pesares y los malos humores, siempre tenemos una excusa para poder decirles que las queremos mucho. Y que canten esa canción de Bebe que tanto les gusta cuando están dolidas: hoy vas a descubrir que el mundo es sólo para ti, que nadie puede hacerte daño... hoy vas a hacer reír porque tus ojos se han cansado de ser llanto...hoy vas a ser la mujer que te dé la gana de ser, hoy te vas a querer como nadie te ha sabido querer, hoy vas a mirar pa lante que pa atrás ya te dolió bastante.... hoy vas a descubrir que el mundo es sólo para ti…Claro que sí el mundo es sólo para ellas, ya lo decía Víctor Hugo en su verso: el hombre está donde termina la tierra, la mujer donde comienza el cielo. Gracias totales.

sábado, 16 de febrero de 2008

14 - F Día de San Valentín. Breves reparos


Acabo de regresar de un concierto de 14 de febrero, día de San Valentín. Yo soy un escéptico del Valentin´s Day. No lo celebro, ni lo censuro, simplemente tengo algunos reparos. Este año lo paso sin novia, lo cual constituye de por sí un desafío épico a lo brave heart, pues desde hace más o menos una semana he sido bombardeado cruentamente de propagandas coloridas que ofrecen glamorosos arreglos de Rosatel que incluyen ositos con ojos hipnotizadores que te garantizan un repentino ataque de ternura en la novia, viajes pagados por una tarjeta de papá que prometen el romance perfecto en Paris caminando bajo la Tour Eiffel mientras resuena una melodía de François Cabrel, e incluso para los más misios está siempre Punta Sal y Máncora al norte no más, total romance es romance.

La agresión consumista es totalizante, incluye la infantería de falacias de TV, en especial ese comercial de princesa, donde el chocolate tras una mágica alquimia potteriana, se convierte en la piedra filosofal del amor, ojalá fuese así, para que todos mis amigos rollizos y con unos kilitos de más, amantes del cacao y los helados, pudiesen ser los hombres más felices de la tierra. Cómo olvidar, las revistas con anuncios de empresas coupple makers, que con desfachatez se dedican a conseguirte la pareja que tanto has anhelado (infame manera de ganar dinero con la soledad de cuarentones clase medieros que ya han perdido todas las esperanzas y se están quedando calvos y canosos), su chamba es conseguirte esa musa soñada, con el corazón de la Madre Teresa y la esbeltez de Nathaly Portman, pero como diría un amigo sacerdote, terminan transando con alguien con la belleza física de la Madre Teresa y el corazón de Nathaly Portman.

Y ni qué decir de los vendedores ambulantes que ofrecen siempre un regalo para el novio más irresponsable que puede llegar a saciar el anhelo romántico de la amada a último minuto, con apenas 20 soles, que incluye un combo de chocolates, rosas y peluche, y si gustas, un globo acorazonado; esto sin contar los heroicos himnos de Radio A o Radio Ritmo romántica, cuya filosofía muy profunda nos empapa de miel y de Arjona el rostro, recordándonos cuán afortunados somos al no escucharlas. En fin, todo cuánto se mueve, respira, camina, créalo bien, está al servicio irresistible de la compra y la venta de la causa menos negociable que existe, el amor.

De regreso al concierto debo decir que resulta muy agradable presenciar una puesta en escena tan profesional. Los arequipeños no estamos acostumbrados a esta clase de shows macanudos. Si no fueron, una gran pena, y si teniendo novia no la llevaron, podríamos pensar que desperdiciaron un momento hermoso y puntilloso para descorazonar a su amada con versículos de Gianmarco, oportunidad única de fungir de tenores románticos mientras le toman la mano y siguen el guión del pelado y su doncella se derrite como hielo al sol.

En un concierto muchas personas nos llaman la atención. Está la típica o el típico despechado, que aprovecha una canción para ajustar cuentas con su ex, cantando con un vigor hercúleo irreconocible, desea recordar a esa bruja monstruosa y pérfida, reencarnación de Satán, bazofia inmunda, le canta esas líneas lastimeras y orgullosas, cumplida su misión, la ha sepultado delante de 10 mil personas, que se han compadecido solidariamente con su desgracia y puede decir: “se me olvidó en un dos por tres!”. Está el fumador que no ceja en su intento de batir el Guiness de cigarros fumados por minuto y que ya empieza a hartarnos con su pose arrogante de Marlon Brandom chicha; está el típico desubicado que ni baila ni canta y que llegó al concierto casi obligado por las fuerzas cómplices del destino, en el fondo, sabemos bien que no puede soportar su soledad, que hoy 14 F, es más soledad que nunca, y que seguro luego despotricará contra lo mal organizado del evento. Cada uno es un personaje de novela.

Pero vamos a nuestro asunto. San Valentín fue un santo cristiano, que es cierto ayudaba a los novios a contraer matrimonio, pero en un tiempo de persecución a muerte cuando ser cristiano se pagaba letalmente. Hoy San Valentín casi es un desconocido, una especie de nombre refundido entre tantos otros, que se pronuncian sin conocer y que ha sido ingerido vorazmente por la publicidad. Qué pena por el santo. Decíamos que teníamos otros reparos al 14 de febrero. Tras el reparo consumista, tenemos el reparo de la amnesia, llamamos reparo de la amnesia al que San Valentín garantiza como over time, un tiempo extra, para aquellas relaciones moribundas, que viven continuamente una acedia terminal, una especie de cáncer metastásico, que ha escuchado la palabra “corte” más veces que en una filmación del siempre simpático Woddy Allen.Una excusa dorada para que puedan olvidarse de su fatal situación y convertirla en una luna de miel que finaliza con un beso “lo que el viento se llevo”. Es un tregua de 15 días, un mes y quien sabe tal vez algunos años.

He escuchado muchas confidencias relacionadas con el temor a la soledad, incapacidad de valerse por uno mismo, fragilidad afectiva, entre tantas otras. Todas terminan siempre en un capítulo agudo de odio y resentimiento o con algún que otro consuelo temporal que a decir de un buen amigo es siempre nuevo, y lo nuevo no siempre es lo mejor, pero ojo, es nuevo y nadie ose descalificarlo. Sin embargo creo que la soledad no debe causar tanto pavor, es en la soledad donde mejor se enfrentan los complejos, donde mejor se vislumbran las debilidades. De dónde tanto pánico a la soledad, si ella nos garantiza que cuando llegue el momento de entregar el corazón, se entregará uno forjado en un crisol maduro y sereno.

Todos estos reparos me llevan a la siguiente conclusión. San Valentín para el común de los mortales, debe ser un día continuado durante todos los días el año, el amor y la amistad, son cosa de todos los días, requieren un cuidado atento de tiempo completo, y no un breve lapso delirante contaminado por los ardides comerciales y afectuosos de la publicidad. La verdad es más sencilla. El amor es sencillo, como lo recuerda San Pablo en esa oración tan hermosa: "El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se ufana. No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo. No se alegra de lo injusto, sino que se goza de la verdad. Perdura a pesar de todo, lo cree todo, lo espera todo y lo soporta todo".

miércoles, 30 de enero de 2008

El amor en los tiempos del blog


Ama hasta que duela. Si duele entonces sabrás que es amor. Así define la Madre Teresa de Calcuta el amor. Así es cómo me he acostumbrado a compararlo con frecuencia. Así es como lo juzgué después de ver la adaptación al cine de El amor en los tiempos del cólera de Gabriel García Márquez.

Quienes leímos la novela de Gabo creíamos que el amor idílico profesado por Florentino Ariza hacia Fermina Daza, era posible, y que verdaderamente podría ser alcanzable, esa locura enfermiza sofisticada de perseguir un amor de pareja por años ininterrumpidos, en la soledad de la distancia, en el tormento de la guerra, en el dolor de la separación forzada. Y de verdad lo creímos a fuerza de saber que no existía mayor sacrificio que el hecho por Florentino.

La chica que me acompañó al cine se mostró seriamente afectada, y sensiblemente conmovida hasta las entrañas por la historia de estos dos amantes, incluso dos abruptos suspiros interrumpieron su respiración, y sus globos oculares se humedecieron con facilidad en varias ocasiones. Mi mamá que regresó del cine con sus amigas dijo, con toda la sencillez que la caracteriza, que era muy bonita y que - broma en broma -, las tías cincuentonas terminaron envidiando con locura esos amores juveniles que tanto bien les hace recordar.

Yo me emocioné es cierto, pero ni siquiera pude asomarme mínimamente a la reacción de mi acompañante ni de las tías cincuentonas. Quizá porque ni la película, ni la novela, con los años me pudieron mostrar un pálido reflejo de lo que hace ya buen tiempo comencé entender como amor. Es cierto, el amor de Florentino tiene su mérito y vaya que es loable. Pero quizá cuando se comienza a entender que el amor no es sólo sentimiento podemos tentar una definición de él.

Somos y fuimos hechos para amar, y nuestro corazón estará inquieto mientras no descanse en un amor perdurable e infinito. Esto es lo que buscamos en el amor de pareja. Pero si bien nuestra voluntad reclama esta inclinación sentimental inicial, ese feeling que hace sentir bonito, nuestro amor no se agota en este aspecto, es más si se agota en ese aspecto es engañador y miope, y tarde o temprano muere o se cambia por otro objeto de deseo. El Papa Benedicto XVI en Deus caritas est, precisamente se encarga de unir al amor inicial y arrebatador, apasionado y preocupado por sí mismo, que los griegos denominaron eros, el amor elevado y de sacrificio el agapé, donde ya no importa sentir solamente bonito, sino llegar al sacrificio, al desprendimiento de sí y la donación total por la otra persona, buscando su felicidad, para lo que muchas veces hay que sufrir y dolerse, y donde mucha veces no se siente bonito.

Quizá por eso el amor de Florentino no terminó de convencerme. Pues más allá de su patética historia, no pude entrever en sus actos un gesto que remede el agapé evangélico, pues a pesar de su vehemente ímpetu inicial y su paciente espera infinita, nunca pudo deshacerse de esa preocupación de sí mismo, de su idílico sueño al lado de Fermina, aún a pesar de ser enfermizo, y pocas veces se preguntó qué era lo que él y Fermina merecían para ser felices. Pero vamos, la película es bonita sin ser genial, la novela es mejor, y recomendamos ambas, siempre y cuando nuestro lector le dé antes una hojeada a la encíclica papal que hemos citado.

martes, 29 de enero de 2008

El diablo da miedo



El diablo da miedo. Y da miedo porque existe y es perverso. Así es señores aunque no nos guste. Acabo de terminar otra vez la lectura de un clásico, Cartas del demonio a su sobrino de C. S. Lewis, a quien todos conocemos mejor por Las crónicas de Narnia. Lo he terminado y aún tengo una especie de sonrisa nerviosa que disimulo para no descubrir que caigo en cuenta que sietes veces siete y cien veces cien, me he visto atrapado nuevamente en la nebulosa de razonamientos empantanados que bien creí buenos y apetecibles, y que el buen Lewis osa otra vez demostrarme, que eran perversamente demoniacos.

Esta especie de epistolario entre el tío demonio Escrutopo y su sobrino demonio, Orugario, expresa toda la fineza y agudeza espiritual de quien lo escribe, y supone no sólo lectura de manuales teológicos, sino una viva lucha encarnizada contra Lucifer, lo escribe alguien que combate y como buen guerrero muestra sus cicatrices de batalla.

No es para menos, para Lewis escribirlo deparó una cruda penitencia espiritual. A nadie debe resultarle grato pensar mucho tiempo como piensa el demonio sin sufrir las consecuencias del intento. Quizá haya algo que decir en tiempos de búsqueda espiritual liviana, de repuestas ligeras , y panteísmos crónicos. El demonio existe. Esta verdad que parece ser tan sencilla se olvida continuamente, nosotros no queremos olvidarla, el demonio es un ser espiritual perversamente malo y real y está tan al pendiente de ti como de todas las personas que quieres, pendiente y hambriento.

Muchas veces lo olvidamos e intentamos explicarnos todo el mal que cometemos o con el que nos enfrentamos con eufemismos soft porque, ya pues en pleno siglo XXI decir diablo, no te pases, te maleas, para tu coche choche. Pero no es cierto amigos, como lo dice San Pedro, el diablo merodea como león impaciente y temerario, ruge y finalmente ataca, pero ataca al que mucho se acerca, pues es un perro con cadena a decir del Padre Pío, así que a no pasear muy cerca de la cadena. Pruebas abundan, si las necesitan sólo escríbanme y encantado responderé.

No escamotearemos más en detalles del libro pues recomendamos su lectura. Sólo apuntamos algo más, parece ser que mofarse del demonio le disgusta bastante, el mismo Lewis rescata un epígrafe de Santo Tomás Moro, “el diablo espíritu orgulloso … no puede aguantar que se mofen de él”. Al parecer muchos ya lo intentaron recordemos que Chesterton decía que se cayó del cielo debido a la fuerza de gravedad. Bien pesado debió ser Lucifer no más.

viernes, 25 de enero de 2008

La estupidez es contagiosa. Cuidado



La estupidez o para usar un cultismo ya en franco desuso, la estulticia, es quizá la palabra más ofensiva que se podría proferir contra un intelectual. Son estultos o estúpidos estos señores que firmaron un panfleto en una Universidad fundada por un Papa, 67 intelectualoides acompañados de una banda circense minoritaria, que citando mal un discurso del que en esos momentos era el Cardenal Ratizinger, tuvieron la estulticia de oponerse a su visita y terminar por desatar una incontrolable ola de solidaridad postmoderna, mitad cliché mitad justa que desgajó el rostro de los otrora honorables profesores eminentísimos de La Sapienza. Comentamos pues la visita suspendida del Santo Padre a la Universidad la Sapienza en Roma.

Y es que la estupidez es manifiesta, pues en medio de gritos afeminados y simplones de leyendas de un señor llamado Galileo, cuya vida desconocen por completo, en medio de leyendas de cacerías y hogueras, solo se puede oír el grito desesperado del Enemigo clamando porque sus conquistas intelectuales no se osen tocar, y la verdad, ya estamos hartos los católicos que nos den con ese san benito, así que ya basta pues de la estulticia.

Basta de estulticia y de temor a la verdad. Quizá la verdad sea lo que arruga tanto a estos eminentísimos profesores, es palpable en los genes de quienes temen un discurso sobre la verdad como el que iba a acontecer ese día, un miedo a que las palabras de un profesor universitario como Benedicto XVI, puedan siquiera cuestionar los esquemas mentales en los que viven anquilosados en una especie de óleo cubierto, que no quiere descubrirse por temor a que cuando se haga se encuentre un lastimoso rostro afeado que no se llama Dorian Gray sino infelicidad.

Miedo a la verdad. Eso es lo que existe. Porque la verdad es sencilla y diáfana, bella y clara como el cielo raso, profunda como el océano pero punzante como una daga. Pero les salió el tiro por la culata. Pues el Papa suspendió su visita a La Sapienza y desató el apoyo casi descomunal de la sociedad italiana y del mundo entero, algo así como un efecto dominó, desde el mismísimo Romano Prodi, seguido por casi toda la clase política italiana, bien dice el Evangelio, mansos como palomas pero astutos como serpientes.

Los señores tolerantes demostraron algo que para todos lo que andamos por este camino ya nos quedó claro desde hace mucho tiempo, en el bar de la postmodernidad, se restringe el derecho de admisión, y se ha colgado un letrero que reza mutatis mutandi: somos tolerantes pero hay de aquél que no piense como nosotros porque le cae a la salida. Así que cuidado porque la estulticia es contagiosa.